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Opinión

La belleza de la Cultura

La belleza de la Cultura La belleza de la Cultura

"Si los políticos supieran más de poesía y los poetas entendieran más de política, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él". Lo dijo un hombre culto y que amaba la belleza: J.F. Kennedy.

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Periodista sin título, pianista aficionado, amante de la música, esa que da sentido a la vida, como también amante de la naturaleza, especialmente de ese sur maravilloso que "termina" donde terminan los hielos: Ice-End…

Hoy por hoy, todo se sabe, todo se investiga y se descubre. ¿Por qué no “descubrir” entonces, la Cultura? La misma que yace bajo la alfombra, oculta por quienes la consideraban un serio peligro si se otorgaba y difundía urbi et orbi.

Es casi imposible disociar el contenido, la esencia y diría hasta la virtud de algunas cartas, columnas y reflexiones escuchadas y leídas recientemente en diferentes medios (TV, prensa y radio) de nuestro “mal educado” país. Convergen en ellas esa reconocida “falta de cultura”, (honda carencia en nuestro país) y mucho de lo que tiene que ver con la necesidad y el derecho a la belleza y al espíritu, ese derecho que reclamaba inocente pero muy seriamente un niño de un establecimiento con alumnos de pocos recursos. Un estudiante de filosofía, impartiendo un curso optativo de “Cultura” en esta escuelita, al finalizar este curso, les pidió a los niños su opinión sobre lo positivo y/o negativo de esta enseñanza y una de las respuestas lo conmovió: “Me gusta este curso porque me enseña lo que no me enseñan porque soy pobre”.

¡Magistral manera de extractar la sustancia, la esencia misma del grave problema educacional que enfrentamos!

Ese derecho (el reclamado por este niño) a la belleza y el espíritu, y entendido no como algo etéreo, utópico o poético, sino como algo consustancial a nuestra condición de seres humanos nos está haciendo una tremenda falta y se nos da la oportunidad para ponerlo en su lugar. Creo muy conveniente, dada la polémica en la que “todos” podemos y debemos opinar, reiterar y ojalá darle la mayor significación e importancia posible a planteamientos como los señalados.

Y más todavía, en tiempos donde tanta falta nos hace la verdad, -más cultura, más verdad- para poder llegar más fácilmente a las soluciones de problemas de toda índole que actualmente vivimos. Alguno de los opinantes, citando a Bello, ha dicho que la Cultura es “donde todas la verdades se tocan”, agregando a continuación que esta “podría ser lo que no puede ser reducido por el pensar calculante, lo que se resiste a ser medido y calculado, vale decir, la dimensión estética y poética de la existencia”.

Se trataría de despertar prontamente el asombro y alimentar la belleza dándole su real importancia y no caer en la exagerada ponderación de criterios pragmáticos y una política basada en la idea predominante de que la educación escolar debe orientarse a la inserción en el mundo laboral. Pareciera obvio, pero…¿no es obvio que debemos mejorarla, revisarla y hasta “sanarla”? Sanarla por ejemplo, de las heridas del inmediatismo, del absurdo convencimiento de la superioridad del tener por sobre el ser, de esa miope mirada que no alcanza a divisar más allá de lo material.

Informándome de sus capacidades, (muchos ya las conocen ampliamente) he llegado al convencimiento de que alguien en el nuevo Gabinete de la Presidenta puede aportar mucho en relación a este enorme desafío. Y creo que una buena dupla, formada por Nicolás Eyzaguirre y el flamante y joven Ministro del Consejo de la Cultura y las Artes, Ernesto Ottone, le haría muy bien a este país en crisis de cultura más que de otra cosa, porque….

“Si los políticos supieran más de poesía y los poetas entendieran más de política, el mundo sería un lugar un poco mejor para vivir en él”. Lo dijo un hombre culto y que amaba la belleza: J.F. Kennedy.

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