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Opinión

La despolitización de Gladys Marín

La despolitización de Gladys Marín La despolitización de Gladys Marín

¿Qué pasó que mientras más muestran a Gladys más callada la tienen? ¿Por qué no se nos revelan ante nuestros ojos sus defectos y sus verdaderas virtudes? ¿Le tienen miedo a su voz y a sus contradicciones? O para ser más claro: ¿le temen a una Gladys más real y humana por lo que tienen que levantar una de mentira?

A 12 años de la muerte de Gladys Marín, muchos parecen llevarla como una bandera para fines electorales, mientras otros, desde la vereda de al frente saludan con cordialidad su memoria y felicitan su consecuencia, como si esta fuera algo así como una virtud en sí misma, intentando que la distancia despolitice a la figura de la ex líder del PC para así transformarla en algo lejano, impoluto y hasta transversal.

Ese trabajo lo han hecho de manera bastante conjunta varios sectores. Han puesto ante nuestros ojos a una Gladys casi espiritual, lejana a toda controversia y siempre por sobre el bien y el mal, como si su vida no hubiera sido una lucha política, y como si nunca se hubiera equivocado en la conducción del Partido Comunista.

Lo cierto es que esa imagen es falsa. Gladys fue una mujer concreta con problemas concretos y decisiones que a lo largo de su vida marcaron su rumbo para bien o para mal. Ella decidió luchar contra la dictadura con fuerza, desde la clandestinidad y con la mirada fría y dura para afrontar lo que venía. Muy pocas veces sonrió tanto como en las fotos que hoy muchos cuelgan en sus pechos porque su vida fue real y no un panfleto endulzado con el paso de los años. No había tiempo para reír, sino que para continuar.

Si bien esta mujer dura y resistente cambió positivamente aspectos conservadores de un PC que aún creía que la homosexualidad era una perversión del capitalismo, lo cierto es que hacia afuera su actitud ante la transición fue más de reacción que de acción. Es cierto que los comunistas seguían siendo extraparlamentarios debido a un mecanismo que los hacía ver dentro del sistema cuando realmente no tenían ninguna vía para entrar a formar parte de este, pero también lo es que la comodidad que le dio estar a un márgen y refugiada en su exclusión le dio carácter de estatua, pero no de sujeto político activo.

Por más que haya gritado, marchado y luchado, el Partido Comunista no supo hacer política en los años de Gladys. Dejó de lado su pragmatismo de los 70 para transformarse en un bloque duro e impenetrable que no supo cómo hacer frente al ambiguo y aún dictatorial ambiente de los 90 en Chile. No entendiendo algo que su partido había hecho muy bien a lo largo de los años, que era actuar según el contexto y adecuarse a este para dar una pelea.

Pero de eso hoy nadie se acuerda. Hoy Gladys es solamente una mujer que aparece en frases consecuentes a las que se le intenta cambiar el contenido político. Hasta ex personeros de la dictadura hablan de lo recta que era la dirigente para así ocultar tras un oscuro manto sus ideas y las pretensiones que tuvo para cambiar este país que, aunque fueron mal conducidas, eran claramente un gran sustento ideológico para esa izquierda que no se avergonzaba de serlo.

¿Qué pasó que mientras más muestran a Gladys más callada la tienen? ¿Por qué no se nos revelan ante nuestros ojos sus defectos y sus verdaderas virtudes? ¿Le tienen miedo a su voz y a sus contradicciones? O para ser más claro: ¿le temen a una Gladys más real y humana por lo que tienen que levantar una de mentira?

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