Sábado, 18 de mayo de 2013

La experiencia de Macleta en Velo-City

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La promoción de la bicicleta, desde los gobiernos y desde las organizaciones ha logrado que cada día más personas se suban a este modo de transporte en todo el mundo, pasando desde la recreación sólo los fines de semana, al disfrute todos los días para ir al trabajo o al estudio.

                                                                                                                                                                                                                                                    Por Sofía López

Puede que para a muchas personas “Velo-City” no signifique mucho. Es un evento que pocos conocen, pero para quienes promovemos la bicicleta como medio de transporte es EL evento del año. Es EL evento del “mundo mundial”.

Cada año, cientos de delegados, entre tomadores de decisiones, académicos, representantes de agrupaciones ciclistas e investigadores se reúnen para compartir experiencias, debatir sobre medidas y políticas públicas, así como para soñar y pensar en cómo a través de la bicicleta se puede lograr ciudades que sean amables para todxs.

Para Macleta la oportunidad de participar, por primera vez, en este evento marcó un hito. Fue aprender experiencias, conocer nuevas ideas y diseños innovadores; pero también es un reconocimiento a nuestro trabajo, implica que nuestra historia, nuestros proyectos, nuestros sueños merecen ser contados y escuchados.

El origen de este viaje y la forma en que se concreta es un ejemplo de esto: muchas personas y organizaciones, de distintos países y también chilenas, como Ciudad Viva, creyeron que Macleta debía estar en este evento, pero esta convicción se concretó en ayuda para la compra del pasaje, el pago de la inscripción, gastos de traslados, alojamiento y la visa.

Nuestro objetivo fue mostrar el proyecto Escuela BiciMujer.  Presentamos la forma en que se organiza el curso, su programa educativo, la metodología de enseñanza, las repercusiones que tiene en nuestras alumnas y las implicancias para la política de transporte.

Pero sobretodo, queríamos mostrar cómo a lo largo de las nueve versiones ya realizadas nos hemos dado cuenta que aprender a andar en bicicleta es para nuestras alumnas más que el desarrollo de una actividad física, se convirtió en una oportunidad de desarrollo político, social y psicológico para ellas.

Cada vez que una versión termina, nos damos cuenta que este proyecto ayuda a las mujeres en la construcción de capacidades de ciudadanía activa, una mayor conciencia de sí mismas y mejora su autoestima, les ayuda a reducir sus costos de transporte y a aumentar su compromiso con sus compañeras y el resto de la sociedad.

El mensaje más importante que me traigo de Canadá es que vivimos el renacimiento de las bicicletas.

No obstante, la promoción debe estar relacionada con la educación, formación en temas de ciudadanía, y del uso respetuoso y amigable de  nuestro sistema de transporte. Y para eso seguimos trabajando en Macleta, nuestra Escuela BiciMujer no tiene planeado descansar.

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