Cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar

Opinión

La falsa cercanía del “Tío Luksic”

La falsa cercanía del “Tío Luksic” La falsa cercanía del “Tío Luksic”

Según Francisco Méndez, el empresario "ha creado en la cabeza de muchos una sensación de cercanía inexistente, a la que en un país como el nuestro no se puede llegar por medio de una aplicación de un celular".

Hoy tiene Twitter y le dicen “tío”, ya que da opiniones acerca de casi todo y hace concursos de libros. Así es el nuevo Andrónico Luksic, ese que ya no se esconde tras su poder e intenta cada cierto tiempo bajar desde ese Olimpo en el que los medios lo situaron por años. En sus círculos se comenta que prefirió que la gente se enterara cómo es sin intermedio de artículos y especulaciones.

Dicen que está fascinado, que siente que ha logrado ser parte de una comunidad en la que habla de tú a tú con gente que no disfruta de su mismo poder y cuenta bancaria. Tanto es así que les responde a quienes le escriben como si fueran compadres de toda la vida y compartieran una relación de amistad de años. Lo que evidentemente no es así, porque Andrónico está en otra situación, y fuera de Twitter puede llegar incluso a tener injerencia en la vida de ese hombre que lo ve como un igual.

Ese es el problema de esta nueva actitud de Luksic. Ha creado en la cabeza de muchos una sensación de cercanía inexistente, a la que en un país como el nuestro no se puede llegar por medio de una aplicación de un celular. Para que se rompan las barreras sociales, económicas y hasta políticas entre el dueño de casi medio Chile y un simple tuitero de a  pie, lo cierto es que tienen que pasar muchas cosas más que intercambiar un saludo en la red.

¿Sabrá eso Luksic? ¿Tendrá claro que este esfuerzo por captar la atención de quienes hace poco tiempo no conocían su cara ni sus opiniones no es más que una falsa idea de lo que son las brechas  económicas? No lo sé,  pero me cuesta creer que el tipo más acaudalado de Chile crea que esto puede realmente solucionar algo, o que lo haga como un acto desinteresado con el que busca solamente conocer la voz de una élite tuitera que muchas veces dice ser algo así como el pueblo.

Luksic, sin quererlo tal vez, está usando la ilusión de horizontalidad que entregan las redes sociales. Esas que intentan contarnos que las fronteras socioeconómicas son solucionables con un intercambio de ideas virtual, y no así con políticas claras que logren  desmontar las estructuras de poder actuales que un mercado desregulado como el nuestro ha convertido en una masa dura e impenetrable.

Junto con ello, hay que señalar que el dueño del grupo económico más grande de nuestro país ha evidenciado con sus propios ojos que los indignados usuarios de Twitter en Chile muchas veces son de cartón, y ha podido disfrutar de su poca consistencia intelectual y argumentativa al ver cómo de un día para otro dejaron de reclamarle para ponerse en la fila, a la espera de sus regalos y su “generosidad” inspirada en el “chorreo”.

Tal vez lo más vergonzoso ha sido esto último, al comprobar que aún hay cierta parte de Chile- y que estoy seguro que no es solamente el grupito de la página del pajarito- a los que la despolitización de la que han sido objeto les ha consumido no sólo el cerebro, sino la voluntad y muchas veces el sentido de pudor.

Suscríbete y recibe las noticias para comenzar el día

El Dínamo AM

Comenta este post