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Opinión

La felicidad la recibes cuando te das

La felicidad la recibes cuando te das La felicidad la recibes cuando te das

"Nuestro país está sediento de volver a las confianzas. Y no podremos hacerlo si no aprendemos a cultivar lazos unos con otros. Esa es la mayor felicidad que podemos tener como seres humanos".

Francisco Jiménez Buendía

Por


Coordinador del equipo de vocaciones de la Compañía de Jesús. Abogado UC con estudios de Filosofía y Humanidades en la UAH, y de Teología en la PUC y en Boston College en Estados Unidos.

Un amigo me contó un sueño que tuvo hace poco. Estaba en una selva en medio de la oscuridad, corría de un lado a otro, sentía los insectos subir por sus piernas y a enormes fieras ciegas persiguiéndolo. Su vida corría peligro. En su sueño corría y corría buscando una salida de esa selva amenazante. Al salir a un descampado le pareció distinguir un alambrado, como el que rodea a una cárcel. Acercándose notó que había una puerta y gente custodiando esa puerta. Mucha gente se acercaba angustiada y pedía a gritos salir de la selva, pero eran rechazadas violentamente por guardias. Al acercarse, se dio cuenta que uno de los guardias era conocido. Un amigo íntimo de la infancia. Le imploró ayuda y el guardia conmovido de verlo tan miserable corrió a abrazarlo y lo invitó con mucho cariño a pasar hacia el otro lado. Mi amigo hizo un gesto a todos los que estaban tratando de traspasar la reja y con él lograron salir todos de la selva sin ninguna oposición de los guardias. Al despertar sintió una felicidad inmensa.

Me conmovió el sueño de mi amigo. No sé qué significará la selva y el alambrado en su vida, pero la escena final me impresionó, pienso que tiene un significado profundo en los tiempos que corren. Conocer a alguien te salva. Las relaciones humanas son esenciales en nuestra felicidad. Generan felicidad. Es verdad que estamos aprendiendo como sociedad a acabar con la corrupción del “pituto” y a romper con los “amiguismos”; sin embargo, no creo que el sueño de mi amigo haya ido por allí. Creo, más bien, que tiene que ver con nuestro anhelo profundo de relaciones salvadoras. En medio de un mundo comunicado a distancia y atosigado de información, en medio de nuestra compulsión por comprar para esconder nuestra angustia, en medio de ciudades que parecen selvas de cemento y asfalto, especialmente para los más pobres, aparece un deseo profundo y auténtico de tener vínculos significativos, de encontrarnos y de apoyarnos mutuamente.

Nuestro país está sediento de volver a las confianzas. Y no podremos hacerlo si no aprendemos a cultivar lazos unos con otros. Esa es la mayor felicidad que podemos tener como seres humanos. La felicidad de encontrarnos y vincularnos, de bajar la guardia en torno a nuestras diferencias y conversar acerca de nuestras alegrías y problemas. Vivir solo para nosotros mismos, encerrados en nuestras pantallas y expectativas, nos tiene asustados y corriendo como si nos persiguieran fieras ciegas. Estamos deseosos de vínculos. Ahí reside nuestra felicidad, no se compra ni se produce: la felicidad la recibes, y la recibes cuando te das.

Durante este Mes de la Solidaridad queremos invitar, especialmente a los jóvenes, a un medio concreto de vinculación con otros: el voluntariado. Inspirados por el Padre Hurtado, hemos comprobado por experiencia que el voluntariado nos hace más felices. Y lo logra, porque nos vincula, porque tiende puentes, porque hace que nos encontremos con personas que quizá nunca conoceríamos en los círculos en los que nos movemos. Los distintos tipos de voluntariados que existen en Chile nos ponen en relación con el dolor de otros, con sus historias y quiebres, pero también con sus riquezas, valores y experiencias. Nos ayudan a olvidarnos un rato de nuestros propios dramas y darnos a aquellos para quienes la realidad se presenta más dura y parecen encerrados tras un alambrado. En las experiencias de voluntariado todos somos pobres y todos somos ricos, al conocernos bajan nuestras defensas y prejuicios y caemos en la cuenta que, en realidad, a todos nos une el deseo de hacer un país más humano y menos selva, más feliz.

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