Viernes, 18 de abril de 2014

La Fiebre del Oro

Networking

Por un lado, la idea, desmedida, parece ser: creas una aplicación (para computadores y, especialmente, para dispositivos móviles, y listo), la lanzas, es descargada por millones de personas y, de repente, eres el Zuckerberg de las aplicaciones. Y esto hace que hoy todos lo estén intentando. Y está bien que se atrevan y que lo apuesten todo.

Es simple de entender. Ocurrió hace aproximadamente 13 años. La época de la Nueva Economía. Todos querían emprender. Ser parte de la nueva cultura. Sin corbata, en Internet, con modelos de negocios muchas veces poco consistentes. Modelos que apuntaban a crecer en forma desmedida, ganar por publicidad y luego salir a la bolsa. Millonarios al instante. Una forma de intentar la loca y rápida carrera hacia la fortuna. Pocos (los que tenían un modelo de negocios que respondía a insights del mundo real) lo lograron. El resto fue cayendo por su peso. Hoy pasa exactamente lo mismo…

La fiebre de la cultura de las redes sociales + móviles + apps ha hecho que muchos pierdan la cabeza.

Por un lado, la idea, desmedida, parece ser: creas una aplicación (para computadores y, especialmente, para dispositivos móviles, y listo), la lanzas, es descargada por millones de personas y, de repente, eres el Zuckerberg de las aplicaciones. Y esto hace que hoy todos lo estén intentando. Y está bien que se atrevan y que lo apuesten todo. Siempre que tras el plan A haya un plan B, que puede ser desde el simple hecho de tener más ideas que respondan a insights del mundo real (u online) y que haya que convertirlas en nuevas apps, hasta otro camino de vida. Pero apostar todo a una idea que podría no ser original (hay muchas apps que cumplen más o menos el mismo propósito y que se lanzan en forma simultánea) es un camino suicida. Claro, siempre y cuando no resulte. De lo contrario es el atajo mismo a la fortuna. Y en la fiebre del oro, se trata exactamente de eso. De llegar más rápido. De usar el atajo.

Por otro, hay una serie de profesionales y agencias que quieren “hacer redes sociales”. Y lo dicen. Y ejecutan. Sin estrategia, sin norte, con una mirada 100% offline y pequeñas (grandes) fallas que pueden perjudicar a las marcas / empresas a las que prestan servicios. Pasó con el PR tradicional y las agencias de comunicación estratégica hace 20 años. Está pasando lo mismo a nivel digital.

Además hay una serie de profesionales (periodistas, publicistas, otros) que sólo quieren ser Community Managers. No quieren trabajar en medios. No quieren trabajar en agencias tradicionales. Quieren ser digitales. Cool. Irreverentes. Y trabajar en la pega que está de moda. Aunque nunca hayan utilizado una red social más que para saludar a alguien por su cumpleaños.

Hay marcas y empresas que, producto de que TODOS hablan de redes sociales, parecen estar sumergidos en la ejecución. Entonces buscan el vericueto. El atajo. El camino directo y táctico que los muestre como digitales. Entonces crean una campaña. Una aplicación. O simplemente contratan embajadores en Twitter. Ok, eso es un inicio. Todo sin una mirada de largo plazo. Eso es faltarle el respeto al impacto que puede tener el Mundo Social para el corazón de las empresas / marcas. Es no entenderlo del todo.

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