La pelota de fútbol, a lo largo de la historia ha tenido muchos sobrenombres, la redonda, la pretenciosa, la de 32 cascos, la veleidosa, la de trapo, la de cuero y aserrín, la que anida en el rincón de la arañas… A mí la que más me gusta es: la Gorda Caprichosa.
Cuántos partidos, cuántos campeonatos, cuántas Copas Libertadores, cuantas Copas del Mundo se han definido por el capricho de no querer entrar en el arco.
Cómo quisiera el arquero de la Universidad Católica, Paulo Garcés, haber atrapado esas dos pelotas que definieron la derrota de su equipo frente al poderoso Peñarol de Uruguay por la Copa Libertadores. Cuántos hinchas cruzados no expresaron toda su frustración, cuando la pelota no se quedó adormecida en los guantes del arqueroy decidió seguir libremente su camino, hasta encontrarse enredada en el fondo de las redes del arco cruzado.
El capricho de una pelota da vida a cuentos, alegrías y derrotas. La “gorda caprichosa”,sea de medias rotas, de trapos, de plástico, de cuero, de papel, es la única que no puede faltar junto a los jugadores en un partido. Puede no haber árbitros, cancha, graderías, hinchas, banderas, pero jugadores y pelota no pueden faltar.
Uno de los códigos dentro de un camarín de fútbol es alardear del dominio que se tenga sobre la pelota, quién la maneja mejor, quién la levanta, quién la pone en la espalda y un sin fín de juegos que se han inventado como los “ Loquitos”, el “ Tontito”, el VoleyFútbol, el GolfFútbol, todos estos juegos se basan en el dominio que tenga un jugador y sus superficies de contacto ( pie, talón, muslo, pecho, cabeza, planta del pie, nuca, abdomen, rodilla, borde interno y borde externo del pie, etcetc ), sobre la “gorda caprichosa”.
En Chile han existido grandes jugadores, que han estado cerca de la perfección en el dominio de la pelotita: Chamaco Valdez, Jorge Aravena, Manuel Rojas, Jorge Toro, el Coto Sierra y tantos otros.
Se han percatado ustedes que la “gorda”, no contenta con la importancia que se le asigna dentro de un partido, traspasa la cancha, traspasa la televisión, las radios, los comentarios, la caprichosa es un verdadero imán que hipnotiza a todos los que la observan. Los niños duermen con ella por las noches y ellos son cómplices de eternos sueños donde se traspasan todas las barreras de equipos, países, selecciones. El niño sueña que es un grande dentro del fútbol, que define partidos, que es la estrella de la noche deportiva.
Yo fuí de esos niños que dormía con la pelota y que soñaba con llegar algún día a ser futbolista profesional, sueños que se fueron fortaleciendo cada fin de semana cuando mi padre me llevaba a ver los partidos al Estadio de Ferroviarios, Santa Laura, al estadio de Aviación y al Nacional.
Hoy nos tocó hacer un pequeño reconocimiento a la pelota, centro de tantas emociones y desenfrenos, alegrías y derrota, esperemos tenerla de nuestro lado para la próxima Copa América…. ¡Grande Gorda Caprichosa!
