Durante las últimas semanas, nos hemos referido en este espacio al importante tema de la precariedad de la profesión científica en Chile (ver las columnas 1 y 2). Un tema que, pese a su relevancia, ha sido constantemente ninguneado e ignorado por ciertos grupos de interés y autoridades que adoptan decisiones, quienes pretenden hacer creer que este es un problema “sectorial”, “irrelevante”, “anecdótico” y que no tiene impacto en el desarrollo del país.
Sin embargo, la comunidad científica lentamente parece tomar conciencia de la urgencia de participar de este debate y de entregar sus puntos de vista. En las últimas dos semanas, un número sin precedentes de cartas y columnas relacionadas con este tema han aparecido en las secciones editoriales de los dos principales medios impresos de prensa del país. La Tercera ha publicado tres cartas referidas al tema (los días 11 de Junio, 22 de Junio y 23 de Junio).
Por su parte, El Mercurio dedicó la semana pasada en su revista “Sábado” un extenso reportaje sobre esta realidad, aunque enfocado exclusivamente en los estudiantes de Doctorado en el extranjero, dejando de lado a los de universidades nacionales, lo que motivó una respuesta de quien escribe (19 de Junio) y del Dr. Jorge Babul (20 de Junio) y otras dos más este fin de semana. Esta seguidilla de cartas y reportajes motivó, además, la entrevista al Dr. Babul en el programa “Aire Fresco” de Radio Duna, conducido por Polo Ramírez. Las universidades también se están sumando al debate.
Sin duda, una cobertura inédita, a la vez que urgente. Sin embargo, las autoridades siguen sin pronunciarse al respecto con medidas concretas ni plazos. El tan publicitado “Atajo” de CONICYT sigue siendo más bien una declaración de preocupación, aunque sin medidas adicionales para trabajar en esta dirección. Sin duda las medidas deben ser implementadas como políticas nacionales, más que continuar con la fracasada lógica de los “incentivos”, que en nuestro país no han tenido mayor impacto en esta materia. Un claro ejemplo es el escaso número de Concursos de Inserción de Científicos en la Industria que son adjudicados cada año (con sólo 8 proyectos en el 2011).
¿Qué se requiere para avanzar? Sin duda, debemos construir una política pública nacional para promover y fortalecer la investigación científica. Esto debe ser un trabajo en conjunto entre la comunidad científica y autoridades, dejando de lado estas últimas la actitud distante y muchas veces excesivamente confiada de sus ideas, y escuchando a la comunidad científica, más activa que en otras épocas, y que hoy busca participar en este debate desde diversas plataformas de organización, ya sea a través de movimientos ciudadanos (como “Más Ciencia para Chile”), de organizaciones locales o nacionales de postgrado, de científicos y autoridades académicas, para tomar las medidas que tan urgentemente se necesitan.
