Martes, 21 de mayo de 2013

La Mala Educación, un año después

Liceo Cervantes /AgenciaUno.Liceo Cervantes /AgenciaUno.

Simonsen describe reuniones reservadas y no conocidas hasta ahora por la opinión pública de los operadores políticos de la derecha, encabezadas por un conocido dirigente gremialista, con los sectores más opuestos al diálogo en el movimiento secundario.

En The Matrix Reloaded, el creador de la Matriz, llamado ingeniosamente El Arquitecto, dice a Neo que su existencia y su revolución es un proceso predestinado, y de la misma manera será destruido, y que volverá el sistema a generar un grupo de rebeldes como los hombres y mujeres libres de Zion y otro Elegido como el propio Neo.

Algo así parecen ser los conflictos educacionales en Chile. Cada cierto tiempo surge una revolución que parece estar a punto de cambiarlo todo, pero sus propias contradicciones, el tiempo, los intereses creados en el tema educacional dejan el asunto en nada para una siguiente generación.

El excelente libro de Elizabeth Simonsen “La mala Educa$ion” hace notar que en estos días se cumple un año del inicio del conflicto estudiantil, que como todas las veces que ha ocurrido, ha comenzado por la enseñanza media y por conflictos locales, que no atendidos en su profundidad se convierten en fervientes discusiones sobre el modelo educacional.

Es altamente sintomático que la  semana de aniversario esté marcada por una toma de un liceo emblemático : el liceo Cervantes, con alumnos reclamando por problemas locales, pero con una mirada crítica de la mala educación de la que son víctimas. La respuesta del gobierno, y de manera inexplicable en palabras del propio Ministro, minimizando el conflicto y dejándolos solamente como unos chicos revoltosos que se hacen daño es la misma que dieron el año pasado en estos mismos días ante las tomas de los secundarios y ya sabemos todo lo que vino después. Nuevamente estamos donde quedamos.

Por ello vale la pena reflexionar sobre dos puntos que plantea Simonsen en su libro : si el financiamiento compartido, pensado por los ideólogos de Hacienda como la solución más económica a la ampliación de la cobertura de enseñanza media trajo como resultado colateral un aumento de la segregación y si finalmente el gobierno impuso la agenda de los halcones,  una radicalización del movimiento estudiantil para así hacerles perder popularidad y con ello desgastarlos, y llevarlos al fracaso.

Ambas son el símbolo de los errores profundos de ambas coaliciones en el manejo de la política educacional en Chile.

En el primer caso, el sencillo hecho que se haya transferido a las familias de clase media el financiamiento de la educación de sus pupilos, constituye la más regresiva de las políticas públicas posibles. El modelo, que visto en el papel parece una solución mágica, lleva a quienes no pueden pagar la educación de sus hijos a la cada vez más maltrecha educación municipal y a quienes pueden endeudarse a hacerse cargo de un compromiso que en otros países de la OECD corresponde al Estado, quien lo financia con una carga tributaria mucho más alta que la que tiene Chile. Cada vez más parece ser que ahí está la madre del cordero en materia de desigualdad, si creemos que el verdadero factor de movilidad social lo constituye la educación.

Siempre va a ser motivo de discusión por qué la Concertación, que se planteó una y otra vez en sus discursos un crecimiento con igualdad, apostó a esta fórmula, siendo que pasaron por el Ministerio de Educación varios de los más importantes políticos y estrategias de la ahora coalición opositora. Probablemente tuvo mucha fuerza la pasión oculta de los Ministerios de Hacienda y sus Think Tanks satélites por las soluciones de mercados y la cantidad de intereses creados, incluyendo los del Colegio de Profesores, a quien la fórmula del financiamiento compartido no le molestaba, siempre que le garantizara estabilidad laboral en la educación municipal.

En el segundo caso, el gobierno de Piñera apostó claramente a una política dura con los estudiantes con el objeto de desgastarlos. No fue casualidad que en los medios del duopolio, acostumbrados a alimentarse de los off que les entregan desde el palacio de la Moneda, hayan girado hacia una mayor visibilidad quienes representaban las posiciones más duras, y que desde el gobierno se haya incitado a la violencia con proyectos de ley que criminalizaban el movimiento o derechamente, con no permitir las marchas donde cada vez los estudiantes ganaban más adeptos con su lucha creativa y pacífica. Peor incluso, Simonsen describe en su libro reuniones reservadas y no conocidas hasta ahora por la opinión pública  de los operadores políticos de la derecha, encabezadas por un conocido dirigente gremialista, con los sectores más opuestos al diálogo en el  movimiento secundario.

Una de las consecuencias no previstas de La Mala Educa$ion es la difícil situación que tiene ahora la educación municipal. La menor cantidad de alumnos en los liceos municipales, debido a la estampida hacia la educación particular y una subvención insuficiente, tiene a muchas corporaciones municipales al borde de la quiebra. Más aún, el aumento de la fiscalización de los recursos de la ley SEP, que por razones coyunturales los municipios ocupaban para tapar brechas en el financiamento corriente, agrava más aún la situación.

Como suele pasar cuando las instituciones tienen situaciones económicas difíciles, lo que se daña es la infraestructura, pues quienes tienen a cargo las finanzas suelen privilegiar el gasto corriente. Por ello veremos muchas situaciones como la del liceo Cervantes, hoy en toma. Y al igual que ya reflexionaron sus alumnos –y probablemente el Ministro, por ello su apresurada declaración – la causa es mucho más profunda que baños más o baños menos

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