Viernes, 24 de mayo de 2013

La pelea digital: libros vs cine

EvolucionLibrosElectronicos

No se trata sólo de estar (o no) en redes sociales. Eso es un factor más de la ecuación. Se trata de aprovechar las ventajas del digital para promover la obra (adelantos, contenido multimedia y acercamiento a autores o detalles no explorados de la obra) y preparar y marketear la oferta de sus libros / ebooks en el formato digital.

Es simple. Perdón. Suena simple. Y no lo es. Una industria establecida se ve amenazada por una nueva tecnología. Algunos actores se (re) convierten y sobreviven. Otros se aferran al pasado. Y desaparecen. En otros casos, a sin importar lo que pase, la industria desaparece (casi) por completo.

La maduración de Internet, la irrupción de las redes y la conversación sin parar y el cambio de hábito del consumidor ahora hacen que varias industrias se sientan amenazadas. Que vivan a la defensiva (resistiéndose) o que intenten negar que la transformación y el cambio es inevitable. Kodak y Blockbuster fueron líderes. Y se declararon en quiebra.

En un caso más sorprendente RIM (fabricante de Blackberry) pasó de reinar en el mundo de los smartphones a una caída libre que sigue sin detenerse (la acción ha perdido más del 75% de su valor en poco tiempo). Pero hay dos industrias, parecidas, que se enfrentaron a esta amenaza digital y tomaron caminos distintos.

Por un lado está el mundo del celuloide. Por el otro, el de las editoriales. Los primeros se han dedicado a reconvertir su negocio. Incorporando / mejorando la oferta desde un punto de vista tecnológico suena lo más reconocible (3D, tecnología en las salas de cine).

Pero su fuerza ha estado en utilizar los medios de promoción digital para crear expectativas antes de un estreno (sinopsis en canales oficiales en Youtube, sitios de la película, algo en redes sociales, juegos interactivos, regalos y anticipos (como la banda sonora de The Dark Knight Returns, que se abrió al público antes del estreno) para generar más conversación a nivel de redes sociales (de hecho hay un estudio que midió el efecto de las conversaciones en Twitter antes de un estreno y las películas más habladas eran efectivamente las que generaban mayor recaudación de taquilla*).

Eso en una vereda. Al frente (o al lado) está la de las editoriales. Que salvo Amazon (fabricante del Kindle y cada vez más cercano a ser a una editorial) y algunas honorables excepciones, parece vivir abrazada a la esperanza de que los libros no van a morir. De que la forma de leer no va a cambiar. De que el hábito va a perdurar (por la nostalgia). Hay cifras que ya empiezan a mostrar un cambio de tendencia. Las ventas de ebooks en Estados Unidos subieron de un 6% en 2010 a 15% el 2011.

Al mismo tiempo, las ventas del mercado de libros (físicos) en EEUU cayó 2,5%. Claro, todavía es muy pronto. Falta esperar que la masificación de ebook readers y tablets se dispare. Pero en vez de preparar un plan más agresivo en lo digital de cara al futuro, parecen esperar el momento fatídico en el que, por la masificación de ebooks y tablets, no les queda otra opción que entrar de frentón a la trinchera digital. El punto es que podrían hacerlo desde antes.

No se trata sólo de estar (o no) en redes sociales. Eso es un factor más de la ecuación. Se trata de aprovechar las ventajas del digital para promover la obra (adelantos, contenido multimedia y acercamiento a autores o detalles no explorados de la obra) y preparar y marketear la oferta de sus libros / ebooks en el formato digital. Eso no parece estar ocurriendo. Ambas ligadas al arte. Una encuentra la salvación en lo digital. La otra parece hundirse. Ojalá puedan revertirlo.

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