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Opinión

La silenciosa extinción de los cristianos de oriente

La silenciosa extinción de los cristianos de oriente La silenciosa extinción de los cristianos de oriente

"Esto es en extremo grave, peligroso y una gran tragedia. Occidente parece haberlos abandonado a su suerte".

Rafael Rosell Aiquel

Por


Decano Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. U. San Sebastián

Hace algunos meses hemos escuchando en la prensa internacional que el Daesh o Estado Islámico está llegando a su fin. Esta afirmación es precipitada, especialmente después de los atentados que están sufriendo los países europeos y el último de Barcelona en que sin misericordia penetraron con un vehículo por La Rambla el paseo más popular y cosmopolita del Cataluña. El resultado 13 muertos, centenar de heridos y miedo.

Los jóvenes terroristas eran de origen marroquí escolarizados en España. Está claro en este caso como en los otros de países europeos, que no ha sido posible trasmitirles por medio de la enseñanza los principios y valores de Europa. Uno de estos terroristas cuando tenía solamente 16 años utilizaba una página en la red llamada Kiwi que era de preguntas y respuestas, le preguntan: “En tu primer día como rey absoluto del mundo, ¿qué harías?” él respondió: “Matar a los infieles y dejar solo a musulmanes que sigan la religión”.

Uno de los derechos humanos básicos consagrado también en nuestra constitución como un derecho fundamental, en el artículo 19 Nº 6, es “la Libertad de Conciencia, la manifestación de todas las creencias y el ejercicio libre de todos los cultos.” Ello es la base de una sana y pacífica convivencia democrática. Por lo tanto, la verdadera derrota del DAESH o ISIS no será militar exclusivamente, será derrotado realmente cuando se reconozca plenamente, en cada rincón del planeta este derecho humano.

Hoy se está sufriendo en Oriente Medio, excepto en países como Líbano en que su Presidente es católico de rito Maronita, una fuerte discriminación y persecuciónn de la minoría cristiana.
El problema surge fundamentalmente en aquellos lugares donde el islam se ha deformado hasta adoptar una forma virulenta y extremista. Los ejemplos se suceden, en Irak vivían cerca de 1,2 millones de cristianos en 2003, en 2016 no superan los 400.000. En Siria han huido casi un millón de cristianos hoy quedan no más de 600.000 y en Egipto, donde se encuentra la más antigua comunidad cristiana, la Iglesia Copta, se suceden las matanzas que este año cobró más de 70 cristianos asesinados. Masacres atribuidas a DAESH.-

Esto es en extremo grave, peligroso y una gran tragedia. Occidente parece haberlos abandonado a su suerte. Lamentablemente en esta etapa de involución de Occidente en que se impone una cultura sin valores, puede ser una de las causas del silencio cómplice, de la desidia. Pero es necesario que se reclame por el básico principio que fundamenta nuestro sistema de vida y nuestra democracia, principios que en los albores de la humanidad vienen del mismo Oriente con el renacimiento, ellos son: la libertad de conciencia y el respeto al otro, que es la única forma de tener una coexistencia en paz.

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