Cerca de las 23:30 me llegaba un mail. Un amigo me confirmaba que era una “tendencia” en Santiago debido a que era Trendig Topic en twitter. Para el que no sabe, se hablaba de mí debido a un twitter en el que me pronunciaba sobre el “incidente Labbé”.
Este fue el tweet: “Increíble la alharaca que están haciendo por una lesera como la de Labbé”. Ni mas ni menos.
Nunca me habían insultado tanto. El más notable fue una persona que invitaba a usar el condón para que no nacieran más personas como Max Pavez. En definitiva, no me quiere en este mundo. De ahí a decir que me preferiría muerto hay sólo un paso. Pero me da lo mismo. Me importa mucho más el fondo que hay detrás de esta perspectiva: el odio y la ideología capaz de alterar la lógica.
Periodistas y productores radiales rasgaban vestiduras. Conductoras de matinales radiales me invitaban a pronunciarme si iba a ir o no al homenaje a Krassnoff. El Presidente FEUC 2011 me trataba de vergüenza nacional. Digno de análisis.
Pasado el odio, analicemos la situación. ¡Ah! Prevengo al lector que en los comentarios de abajo estará lleno de insultos y pocos comentarios se referirán a mi artículo.
1. El odio ganándole a la Lógica
Relea el tweet: Si usted hace una lectura serena, entenderá que no puede desprenderse de él nada más que eso: encontré que el mundo (o parte de él) hacía una alharaca tremenda. Estaba oyendo un partido de fútbol por la radio cuando la transmisión se interrumpe para ir a La Moneda para escuchar “reacciones del gobierno” por el tema de Labbé. Incluso me asusté de qué podría haber pasado. Eso era todo.
No puede desprenderse que por encontrar que era un alharaca yo estuviera a favor del homenaje. No puede desprenderse que iba a ir al mencionado acto, menos que iba a comprarme el libro al cual se invitaba. Por supuesto, no hay argumento lógico para creer que yo sentía aprecio por el sr. Krassnoff (a quien no conozco). Menos puede colegirse que por ese comentario yo estuviera a favor de las violaciones a los DD.HH. en Chile ni que fuera un pinochetista furibundo. ¿O sí?
Si fuera un twittero de “username” impronunciable o biografía cobarde (del tipo “me da vergüenza describirme”), y si tuviera 67 seguidores a nadie le importaría. Pero mi biografía dice que soy militante de partido político y vicepresidente de la juventud de ese partido. Eso hacía, rompiendo la más elemental lógica aristotélica, newtoniana, cartesiana, kantiana y cualquier esfuerzo lógico que se precie de tal, de que mi partido estaba a favor de Krassnoff, las torturas, y etc.
Absurdo. Lógica y contextualizadamente, significaría que el que no salió a condenar los hechos estaba a favor de ellos. ¿Se imagina que cada tuitero tuviera que condenar cada vez que hay un parricidio, un femicidio, un robo de cajero automático porque de lo contrario lo avala? Doblemente absurdo.
2. ¡Es que no es lo mismo! A no implica B en un caso, pero sí en el otro
Quienes conocemos a la izquierda sabemos que de vuelta viene la rasgada de vestiduras más grande. Me los imagino tirándose al piso gritando: ¡Es que no es lo mismo! ¡Cómo te atreves a comparar el robo de un cajero automático con la dictadura de Pinochet!
Y ahí se acaba el diálogo. Es una vieja táctica que se llama “indignación moral”.
Nadie se hace cargo del argumento lógico “A no implica B”. Ya no cabe más espacio porque el odio produce bloqueo intelectual fulminante. Si eres de derecha, estás con Pinochet, si estás con Pinochet, estás con Krassnoff. Si eres de derecha, no puedes ser pro vida, pues eso es contradictorio con apoyar a Pinochet, porque apoyar a Pinochet es apoyar a Krassnoff.
Pero si estás con el Che, no estás con Fidel, no estás con Chávez, menos con Stalin, Ceaucescu o Honecker. Si les dices ¿“por qué no”? lo que hacen con sus argumentos es tirarse al suelo y rasgar las vestiduras que hubieren quedado sin rajar. Te dicen de vuelta: ¡Es la teoría del empate! ¡Eso no vale!
De nuevo: nadie se hace cargo del “A no implica B”. Pero no pueden demostrar, de manera lógica, cuál es la diferencia ideológica entre la Presidenta de la FECH y Stalin: ambos con la misma bandera detrás. Pero claro, en ESTE caso, no aplica. Nunca sabré por qué.
3. Derechos humanos y verdades morales….pero dependiendo para quien
Lo que vino después fue simplemente notable: dirigentes juveniles pidiendo que la UDI no lleve de candidato a Labbé, las personas exigiendo que los dirigentes UDI pasaran a Labbé al Tribunal Supremo y las organizaciones de DD,HH. demandando que el Presidente prohibiera el acto y un diputado comunista querellándose por lo ocurrido.
Primera pregunta: ¿no que no había verdades objetiva? Cuando discutes con ellos te dicen “esa es tu verdad, yo tengo otra verdad”. Pero en este caso no. Acá está “LA VERDAD MORAL”. El aborto depende de uno, divorciarse también, drogarse…¡obvio! Pero siquiera osar poner en duda la “verdad histórica” , eso sí que no está permitido.
¿Libertad que hay expresión? Tengo que aguantar que los homosexuales quemen cruces mofándose de los que fuimos a la marcha a la que nos convocó el Patito Frez, pero alguien no podría realizar homenajes a algunas personas. Si Labbé quiere realizar un homenaje absurdo, que lo haga y que pierda la elección.
Si gana, es porque a los electores de Providencia no les importa tanto que haga ese homenaje. Si pierde, le pasó por gil. Y si gana, la izquierda rasga por tercer vez las vestiduras que le quedan pues esa comuna sería un gueto nazi.
¿Prohibir actos? Cuidado. ¡Mucho cuidado! Menos si hay que prohibirlos por su contenido. Así se actúa en Cuba, no en Chile. Salvo que haya habido alguna reserva a tratados de derechos humanos que excluya a los actos de la extrema derecha (de la cual no me siento parte). No es el caso que se sepa.
¿Querellarse por el acto? Eso es lo mismo que perseguir a otro por sus ideas. ¿No que no se puede?
4. El odio altera la lógica.
Lo de Labbé fue una lesera. Fue lo primero que dije, pero el odio hizo que parte del mundo lo entendiera al revés… realmente increíble.

