Jueves, 20 de junio de 2013

LADA, larga vida…

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Los rusos crearon el LADA en aquel entonces porque necesitaban un vehículo eficiente, de bajo costo y masivo para una población gigantesca. Hoy, cuando su fábrica ya no existe, lo recuerdan tan solo como una anécdota.

Recuerdo que cuando niño acompañé a mi abuela a buscar un auto que recién había comprado. Después de muchos años había decidido cambiar su Fiat 600 por un LADA Samara. En aquel entonces la marca rusa se publicitaba con el siguiente slogan “LADA, larga vida”, aludiendo a la calidad y durabilidad de sus vehículos. Con el paso del tiempo todos entendimos que en realidad la vida era larga porque una vez que comprabas un LADA, nunca más te podías deshacer de él.

Algo similar es lo que han vivido 1.103.942 chilenos que fueron destinatarios de alguno de los departamentos de 38 ó 40 m2 (blocks) construidos entre los años 80 y 90, como resultado de una serie de programas de viviendas sociales que intentaban responder al déficit habitacional de la época. Estas familias fueron ubicadas en la periferia de las ciudades, alejadas de las fuentes de empleo, de las redes de servicios y condenadas a vivir con vecinos homogéneamente pobres y desconocidos.

Para optimizar el uso de los terrenos de bajo costo, se crearon grandes conjuntos de departamentos de bajo estándar, con una alta densidad de habitantes por metro cuadrado. Como se trataba de las familias más vulnerables del país, los blocks fueron diseñados sin considerar la posibilidad de ampliación o modificación, algo normal en el crecimiento natural de cualquier familia.  

De esta manera se impulsó uno de los mayores fenómenos de segregación que se han dado en la corta historia de Chile. Esto explica en parte por qué tenemos un conjunto de comunas que concentran todos los índices de precariedad de nuestra sociedad, en consumo y tráfico de drogas, puntajes SIMCE o PSU, robos con o sin violencia, homicidios, sin acceso a áreas verdes, sistemas de recolección de basura, espacios y equipamiento común. Lugares como La Pintana presentan condiciones perfectas para no salir nunca de la pobreza: los mayores índices de vulnerabilidad y la peor recaudación de recursos (las viviendas sociales no pagan contribuciones).

El mayor problema de Chile hoy es éste: la segregación. Ésta se manifiesta en nuestro sistema de transporte, carreteras, educación, salud, empleos, ciudad, equipos de fútbol y otros. En la actualidad, cerca del 10% de la población de Chile vive en estas villas de blocks (100.000 en Santiago y más de 350.000 en todo Chile) y la mitad de ellos se encuentra bajo la línea de la pobreza.

Los rusos crearon el LADA en aquel entonces porque necesitaban un vehículo eficiente, de bajo costo y masivo para una población gigantesca. Hoy, cuando su fábrica ya no existe, lo recuerdan tan solo como una anécdota.

Esperemos que algún día los Blocks también lo sean.

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