Jueves, 23 de mayo de 2013

Las camisetas sucias

Prepararse futboleros: La previa de la final de la Champions Bayern-Chelsea

No bastan las sanciones o castigos ejemplares. Finalmente es un cambio en la manera de actuar de toda la línea de involucrados: desde los que ponen las platas hasta los que llevan la camiseta puesta.

Por estos lados parece que todo lo que el fútbol toca se convierte en polémica. Las barras alzan la voz, los dirigentes retroceden dos pasos y hasta Mayne-Nicholls vuelve a la palestra con su renuncia a la FIFA y su denuncia de presiones. Los triunfos no bastan para mantener las aguas calmadas y mientras la Intendencia trata de sostener con un dedo su plan de Estadio Seguro y Colo-Colo se desvive pensando en cómo recuperar lugares, los que miramos de afuera el panorama no podemos menos que sentirnos un poco decepcionados y confundidos.

Es curioso el tema del fútbol (más que de cualquier deporte), capaz de desatar las pasiones más dulces y las más amargas. Capaz de crear cofradías insondables y de generar enemigos de por vida. Capaz de cruzar en escenarios tan diversos como el político, el internacional, el partidista… en fin.

Y lo más increíbles, es que aunque a veces pecamos de isleños y solo vemos hacia adentro, esta es una realidad que cruza el mundo del balón pie en todas partes.

Basta con dar una mirada hacia México y darse cuenta cómo algunos equipos reciben peligrosamente aportes de dudosa procedencia. Chupete Suazo vivió en carne propia lo que es ser parte de una vendetta, sentado en la banca por varias semanas.

Más allá en Europa la cosa también está que arde y aseguran los medios que la credibilidad del futbol europeo está en duda. Según estadísticas recopiladas por El Economista, en los últimos cinco años son 10 ligas del viejo continente las que se han visto relacionadas con actos de arreglo de partidos, incluso dos de sus más importantes competencias continentales: la Europa League y la Champions League.

La cosa ha llegado a tanto que el primer ministro italiano, Mario Monti, planteó la posibilidad de suspender la actividad futbolística en su país dos o tres años, ante la magnitud que ha tomado el tema del arreglo de los partidos.

Radical, tolerancia cero o cómo se llame. El fútbol tiene que salir de la crónica roja para ser de nuevo un deporte de masas, aplaudido, llorado, ¡rezado! Pero no envuelto en la cantidad de polémicas como lo podemos ver desde un tiempo a esta parte.

No bastan las sanciones o castigos ejemplares. Finalmente es un cambio en la manera de actuar de toda la línea de involucrados: desde los que ponen las platas hasta los que llevan la camiseta puesta.

Cosas del fútbol.

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