Herbert Girardet, autor del libro “Creando ciudades sustentables” y de la frase Las ciudades son lo que las personas hacen de ellas, se refiere al hecho de que la sustentabilidad depende de la capacidad del ser humano de desarrollarse en armonía con el entorno, salvaguardando su seguridad y la del sistema.
De esta manera, el derecho al desarrollo debe ejercerse respondiendo en equilibrio a las necesidades de las generaciones presentes y futuras.
Para ello, es determinante la integración de acciones locales, intermedias y macro, en base a los principios de Unidades Sustentables (edificios verdes o mitigaciones de consumo en unidades arquitectónicas, por ejemplo); Gestión (plataforma de acción e interacción); Medio Ambiente (desarrollo en equilibrio de sistemas naturales y bioregiones); y Comunidad (involucramiento en distintas escalas, no solo participación).
Actualmente, la mayoría de las aplicaciones de estos principios se traducen en iniciativas que abordan lo micro. Si bien son aportes a la sustentabilidad, carecen de la integración requerida para entregar soluciones en distintos niveles.
Así, por ejemplo, si consideramos las certificaciones verdes, veremos que éstas otorgan garantías de que un edificio está mitigando su consumo energético y controlando su huella de carbono, pero no de la calidad de sus relaciones urbanas, del comportamiento de la comunidad o de una planificación integrada.
Frente a estas intervenciones “en la unidad”, se nos presenta el desafío de ampliar la implementación de este tipo de medidas a escalas intermedias, como la creación de sistemas sustentables en los barrios, vinculados a su vez al “sistema ciudad”, entramado que permitirá ir constituyendo un todo integrado de planeamiento urbano y actuar local. Estos procesos deben involucrar transversalmente a la Comunidad, mediante una óptima Gestión Local, en beneficio del Medio Ambiente.
De esta manera, iniciativas locales, impulsadas por grupos pequeños de individuos, pueden generar transformaciones en los barrios y, potencialmente, en sistemas mayores, como las ciudades. Si de estas acciones se desprenden marcos normativos que orienten el accionar en base a las mejores prácticas y los principios de sustentabilidad, es posible que se cumpla la premisa de que las ciudades son lo que las personas hacen de ellas.
