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Opinión

¿Latinoamérica unida?

¿Latinoamérica unida? ¿Latinoamérica unida?

Será preocupante que frente a situaciones presentes y de futuro cercano que profundicen la crisis latinoamericana, los gobiernos transitorios y su ideología estén por encima del interés de los países y sus ciudadanos, los que no son transitorios.

El concepto de una alianza entre países tiene variantes. Aunque en realidad, la unión está asociada a compartir objetivos comunes, más allá de diferencias lógicas que existen entre quienes forman parte de la alianza.

El mundo desarrollado, como el caso de la Unión Europea, ha creado alianzas sostenidas en los intereses, los que se suponen están por sobre diferencias ideológicas mezquinas, en un universo político en el que aparentemente las diferencias ideológicas extremas están quedando en el pasado. Son los intereses compartidos a partir de maniobras de persuasión los que superan los conflictos, que otrora en casos de profundas diferencias ser resolvían a través de actos de fuerza.

Pero dejemos por un lado el mundo de los más ricos y veamos que sucede en nuestra Latinoamérica.

Aquí si la situación es diferente.

Las ideologías son las que unen, más allá de los intereses que en ciertos casos pueden ser encontrados en función de realidades diferentes.

La unión bolivariana impulsada a comienzos de este siglo por el chavismo en Venezuela y la idea “revolucionaria” que se multiplica en gobiernos populistas de corte “pseudoprogresista – setentista”, demuestran que la ideología supera a los intereses de los involucrados para sentirse parte de una alianza.

La Argentina no comparte intereses ni con Uruguay, ni con Bolivia y vive en permanente tensión económica con Brasil, pero la unión ideológica planteada por la familia Kirschner hacía suponer otra cosa. La ideología como unión fue un eje equivocado.

Queda demostrado que, aún con una agenda necesaria de acuerdos para resolver temas comunes como la pobreza, la educación, la salud, y la economía regional, la unión sigue siendo sostenida por una insalvable grieta ideológica. Lo riguroso supera a lo relevante.

La llegada de Macri al gobierno argentino es el caso. Así como pasó en el Chile de Piñera, el supuesto giro a la “derecha” es mirado con fastidio por los amigos del barrio. A los festejos del bicentenario de la independencia argentina no asistió ningún presidente latinoamericano. Sólo una figura casi bizarra como el ex Rey de España estuvo presente en el evento. Una señal.

¿Pueden conformar un bloque y coexistir países cuyos gobiernos de turno parecen privilegiar las ideologías por sobre los intereses permanentes? Claro que no.

Podríamos pensar que la UNASUR pueda cumplir ese rol integrador, pero todos sabemos que es una reunión partidaria y no un mecanismo de generación de bienestar del común de los latinoamericanos.

Será preocupante que frente a situaciones presentes y de futuro cercano que profundicen la crisis latinoamericana, los gobiernos transitorios y su ideología estén por encima del interés de los países y sus ciudadanos, los que no son transitorios.

Si la ideología supera los intereses, habrá protección frente a sospechas de corrupción, acuerdos sostenidos por fervor y no por la estrategia, y la voluntad de los países estará en manos de la voluntad de los presidentes.

La indecisión sobre la situación de Venezuela, el involucramiento ideológico en disputa de Bolivia frente a Chile por el mar, la influencia de ciertos ex mandatarios (Mujica) en las elecciones en Perú, el apoyo a Dilma y no a Brasil en los hechos de corrupción, y ahora el notable acto de indiferencia frente a Mauricio Macri en los festejos del bicentenario de la independencia, son la muestra cabal que Latinoamérica Unida es sólo el título de un poema posible. O fue el sueño de San Martín y Bolívar cantado por Santaolalla o Quilapayún.

En este escenario en el que la voluntad y los caprichos de un grupo de amigos supera las expectativas de 500 millones de habitantes, estamos en problemas, a menos que cada país pueda por si mismo resolver los temas de base que son casi un insulto a la dignidad, como la pobreza, el narcotráfico, la seguridad y la corrupción generalizada.

Muy difícil…

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