Jueves, 17 de abril de 2014

Líderes de Opinión: 5 razones de por qué NO hacerles caso

lider opinion

El líder de opinión, no es más que una versión mejor pensada de la persona promedio. Puede llegar a la tarima necesaria para influenciar al resto por razones absurdas o erróneas. Sus argumentos, aún sólidos, pueden estar basados en mantequilla aireada y se expande como gripe porcina en áreas que no le competen.

Desde que tenemos la posibilidad de entender que hay otro al frente, existen ciertos otros con una extraña ventaja para entablar un punto de vista. Fuerza de voz, locuacidad, fuerza física o belleza son algunos de los factores que durante la historia nos han generado la extraña costumbre de tener líderes. Muchos de ellos son necesarios; otros, claramente no. Pero en época de medios de comunicación y redes sociales, francamente el ser un líder de “opinión” es un bien bastante absurdo que debemos ir cortando de raíz.

Algunos dirán ¿y qué diablos me importa? No soy un tipo influenciable. Lamentablemente esas personas isla no recuerdan que la sociedad en donde vive se rige en cómo piensan y actúan sus líderes de opinión. Tener líderes malos, es tener un mundo malo.

Razones sobran, pero les traigo unas cuantas.

 

5.-  No son tan inteligentes

Vayamos por partes. ¿Qué hace a alguien un líder de opinión? Generalmente es su capacidad de elucubrar argumentos o emitir de manera coherente y ordenada una opinión. Muchos podrán creer a ojos cerrados lo que ellos dicen, pero la verdad es que por regla general no son muy inteligentes.

No hablo de pequeños Steve Jobs (por supuesto que esos son inteligentes), hablo del que lidera sobre argumentos de la vida misma, la felicidad, la tristeza, la política (en surfeo simplista) o la actualidad nacional e internacional. ¿Qué hace que un líder de opinión sea seguido? La verdad es que no es su brillantez, sino que su capacidad de cohesionar pensamientos similares. Un líder de opinión es líder no por él, sino que por la opinión misma que lidera.

El líder de opinión funciona en base a representar a algo o a alguien, por ende, requiere consenso sobre lo que defiende o propone para siquiera existir. Teniendo esto claro (y aquí viene la parte penca del asunto), hay que pensar un poco en cómo funciona la repartición de cerebros. Según mis viejos, una para la cual me quedé dormido.

Para todo grupo social y un ángulo a analizar existe una moda. La moda es el valor más altamente repetido (así como cortarse el pelo a lo futbolista), y tomando todos los datos, divididos por la cantidad de sujetos analizados, tenemos un promedio. ¿Es razonable que el promedio tenga un valor alto? Obviamente no. ¿Creen que el promedio se sienta identificado con una idea del sujeto más superior del grupo analizado? La verdad es que es no.

Si una persona, posee una capacidad intelectual y un ángulo de la vida demasiado elevado, difícilmente puede ser líder de opinión, por el simple hecho de que no tendría a quien liderar. El líder de opinión es parte del promedio, quizás un poco sobre la media. No mucho más, ni mucho menos. Visto de otro modo (y siéntete seco), el líder de opinión no hace nada más que organizar y representar algo que de antemano ya pensabas, pero encontraste mejor plasmado en un pelmazo que no eres tu. No te encendió la ampolleta, sólo compró una en la misma tienda y la dejó prendida para que veas como ilumina. Nada más.

 

 

4.- La mayoría no tiene la razón

Como cualquier cosa en la vida, emitir una opinión es un acto subjetivo, individual y digno de aplausos (de hacerse bien). Opinar o generar un argumento coherente respecto a algo, requiere poseer una postura específica y que esta sea lógica en función a las premisas que se proponen. El problema está en las premisas.

Un argumento puede ser absolutamente lógico en base a la premisa propuesta, pero se obvia mucho discutir que tan ciertos son las bases sobre las cuales argumentas. Suena complejo pero lo pondré en simple:

  • Cuando seas padre, comprenderás por qué hago las cosas.”

Asumo que más de una vez les dijeron (y los que son padres) han dicho esta frase. Pues bien, dicha tal cual está, resulta absolutamente irrebatible por vivencia y sentido común. Todo aquel que es padre, sabe que hace cosas por el bien de su hijo, que este (en su estado de pendejo de mierda) no entiende para nada. ¿Qué te asegura que alguna vez lo entenderá? Asumir que él será padre. Más aún, que será un padre que ame a sus hijos. Esto quiere decir en esa lógica, que si nunca llegas a ser padre, nunca entenderás. ¿Qué ocurre entonces si comprendes sin ser padre? ¿Existe la posibilidad de que siéndolo no lo entiendas?

Dándome la lata de meterles un poco de carmene en este bigoteado, lo que se usa ahí es un argumento falaz. Para ser más exacto, falasias con estructura, como modus polendo y modus tollendo (búsquenlas luego si les interesa cagarse a gente sin decir nada cuerdo), con las cuales solemos caer de forma cotidiana. Hay obvio muchas más, pero si entendieron la primera, entenderán las otras. De esta manera, algo lógico, avalado por premisas erróneas para ser lo correcto, cuando francamente de correcto tiene poco.

Simplificando aún más (por si me leen viudos de Yingo): Si sobre el tamaño de un miembro, hay 5 opiniones distintas, es muy probable que sólo 1 o ninguna sea la más cercana a la realidad. Imposible que todas.

¿Claro? Como el agua.

 

 

3.-Nadie es brillante en todo

Este es uno de esos errores que uno ve mucho en los nuevos líderes nacidos de los medios masivos y del mundo digital. ¿Quién cresta puede ser brillante en todo? Claro, salvo yo mismo, es probable que todos los que leen ésto tengan una, quizás dos o tres áreas de expertise (yo, ninguna). Si te desenvuelves en un ambiente o medio sobre el cual te manejas y sabes más que el resto, puedes llegar a ser líder en esa área. El problema está cuando el líder de algo específico, comienza a meterse a generar opinión y guiar el camino en áreas que no son las suyas. Esto pasa más de lo que nos gustaría.

Pastelero a tus pasteles. En la cabeza de estos desubicados líderes, si eres pastelero, perfectamente puedes entender cómo hacer tenedores. Usas tenedores a diario. ¿Quién mejor que tu para hablar sobre los tenedores? Aparte, como buen pastelero usas un horno. Quizás sea buen momento para comentar sobre los procesos térmicos que conllevan a la generación del calor en presiones controladas. ¿Notan lo perdido que puede estar el pastelero?

Este tipo de líderes mal enfocados hay muchísimos en medios de comunicación, incluyendo redes sociales. Marketeros que te hablan de la vida, políticos líderes en relaciones amorosas, rostros creyendo ser la crema del mundo de los negocios. Les apuesto a que pueden nombrar más de 10 en los comentarios.

Para estos hay que tener mucho ojo y cuidado. Un líder mal enfocado puede hacer más daño que bien al ocupar su credibilidad en su área para construir un liderazgo en una que realmente no maneja en absoluto. Su credibilidad puede ir traspasando categorías hasta que realmente le creemos a un nerd semi virgen, consejos sobre como conseguir mujeres. ¿Cómo llegamos a eso? Era seco programando webs, programó una web de alcohol, la marca de alcohol le pasó dinero, con dinero comenzó a hablar de usos de productos costosos, con los productos costosos atrajo marcas de lujo, con las marcas de lujo, la opción de hablar de lujo femenino, con el lujo femenino, de mujeres y luego de hablar de mujeres, nos enseñó a conseguirlas. ¿Afecta el hecho de que no sepa ni saludarlas? Para nada, es un tipo respetable, es seco haciendo webs.

 

 

 

2.- Líder por la razón errónea

En esta categoría caen principalmente los líderes de opinión que no lo son. ¿Ya estoy hablando tonteras cierto? ¿Qué pasa cuando uno de los 33 mineros aparece en televisión emitiendo un juicio sobre la calidad laboral en Chile? Esto aparece en la prensa, genera debate, la gente se suma o lo contradice. El minero se volvió un líder de opinión. ¿Cómo llegó a ganar ese puesto? Salvándose de la muerte. ¿Te vuelve eso una persona respetable para liderar la opinión de alguien? En absoluto.

Suena exagerado, pero son incontables los hijos de, hermanos de, vecinos de, empleados de, jefes de, persona con el trasero atrapado en un avión de, tío lejano del que peinaba el caballo de Arturo Prat de, etc… que son considerados líderes de opinión o se les da la tarima para serlo. Tengamos claro que el liderazgo en el mundo de las opiniones (tal como dije antes), sale de la voz promedio, no de la brillante, por ende iniciar por razones erróneas y mantenerse es mucho más fácil de lo que parece.

Puede ser belleza física, parentesco o incluso circunstancias absurdas, que una persona se vuelva y mantenga la postura de ser un líder de opinión. Seamos honestos con nosotros mismos respecto a esto: muchas veces creemos en gente por razones absurdas.

¿Es Camila Vallejo una voz brillante de su generación? Probablemente si no se viera como se ve, no habríamos tomado ni un cuarto de la atención que le tomamos. No digo que no sea una persona interesante y respetable, pero siendo honestos con la honestidad, si no tuviera esos ojos, probablemente no habría tenido ni la mitad de prensa, ni un cuarto de los seguidores que le dieron la tarima para emitir sus argumentos (los cuales muchas veces son francamente absurdos, estemos o no de acuerdo con sus posturas).

¿Habría llegado a ser presidente Sebastián Piñera de no tener todas las posesiones que tiene? Si el Tatán no hubiera sido uno de los empresarios más ricos del país y relacionado por educación y círculo social con el poder, jamás un partido político le hubiera dado tarima. Da igual sus títulos y postítulos en el extranjero, para los que lo siguen y respetan (esas 20 personas), su opinión y postura sobre cómo llevar a un país no hubiera sido nunca nada sin el apoyo de un partido político que lo puso en la tarima y para haber llegado a ese partido, sin su capital, sólo estaría repartiendo flyers o siendo una mente oculta tras las sombras.

Existen muchos líderes que nunca han liderado. Lo peor es cuando la opinión de alguien que no debería tener tarima, se vuelve la forma de mirar de muchos otros. Si lo piensan, da miedo lo que puede ocurrir. Si no lo piensan, ustedes dan miedo.

Hey Beliebers… sigan dejando que Justin les hable sobre amistad y relaciones de pareja.

 

 

1.-  Cualquiera es un “líder de opinión”

El último punto es al mismo tiempo la suma de todos los anteriores. Repasemos.

El líder de opinión, no es más que una versión mejor pensada de la persona promedio. Puede llegar a la tarima necesaria para influenciar al resto por razones absurdas o erróneas. Sus argumentos, aún sólidos, pueden estar basados en mantequilla aireada y se expande como gripe porcina en áreas que no le competen. Bajo esta estructura… ¿Quién puede ser un líder de opinión? La respuesta es simple (por que la puse en el título): CUALQUIERA.

Cualquier persona puede construir la identidad de líder de opinión. Así como a nadie le falta Dios, a ninguna iglesia le faltan crédulos y por cada idiota que habla, hay 100 tarados que escuchan. ¿Me encuentra exagerado? Pues vaya a la Iglesia de Maradona y a la vuelta me cuenta si tengo o no tengo razón.

Usted quien lee, tiene tanta posibilidad de generar un buen argumento como la tengo yo. Probablemente mucho más, ya que soy muy disperso, eso dijo mi doctor el otro día cuando me preguntó si me dolía la cabeza y le conté que me había dolido varios años durante mi niñez, pero que había descubierto que eso tenía mucho que ver con un mal estado físico nacido de mi manía por los libros. Leía bastante de multi aventura en ese tiempo. Incluso había un personaje que se llamaba igual a mi, era genial leer mi nombre en una narración interactiva, casi como cuando jugué mi primer RPG, pero más místico por ser papel.

Lo único que lo diferencia a usted con ese líder de opinión influyente y grandioso, es que como él probablemente vive de ésto (o va rumbo a eso), él tiene tiempo de mantenerse actualizado y culturizado sobre qué y cuando opinar. Sumado eso (y este es el factor más sorpresivo), la diferencia radica nada más ni nada menos que en la tarima. Así de simple. El que habla delante de la clase, es escuchado por gran parte de esta. El que habla despacio atrás, tenga o no razón, es poco probable que sea oído.

Cualquiera es un líder de opinión en potencia si tiene como masificar lo que quiere decir y un coeficiente intelectual mayor (o igual) al de un calcetín que haya tenido asfixia fetal. Esto no se los digo sólo para bajar un poco el humo de quienes se ganan la vida siendo líderes de nada, sino que para que recuerde que es cosa suya ser ese líder que tanto odia.

¿Crees que ese tipo en la tele habla puras imbecilidades y sabes que tus imbecilidades serían mil veces mejores? Pues juégatela por reemplazarlo. No es difícil. Agárrate a una modelo, ten sexo con el aire, disfrázate de justiciero y defiende algo. No va a faltar el idiota que te siga.

Probablemente yo te siga. Mientras digas lo que yo ya pienso claro, y mientras tengas “bonitos ojos”.

 

 

Claramente resulta paradójico estarles hablando desde una tarima con respecto a lo poco que se merece tener tarima.  Pero esta columna va con cariño a esas varias personas que para presentarme en una reunión o evento dicen “Ignacio Chehade, líder de opinión digital” y que entiendan lo mucho que me violenta el término.

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