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Mujer

Masculinidades y cambio de folio

Masculinidades y cambio de folio Masculinidades y cambio de folio

La norma estipula que los varones debemos tener y desplegar autonomía porque esa es la forma de encarnar lo masculino. Sin embargo, eso trae consigo también – y no porque sea inherentemente malo – una relación paradojal con la noción de soledad.

Se acerca el final de un ciclo y el comienzo de otro. Esto plantea un acto de revisión, auto-examinación y evaluación, algo a lo cual que los varones somos poco dados. Ver los elementos en que fallamos, no cumplimos o no logramos apunta a situaciones y/o momentos de vulnerabilidad. Son situaciones de las cuales huimos porque sí somos reticentes a, por seguir el mandato social de ser fuertes, mostrarnos vulnerables. Colocarse voluntariamente en un lugar de vulnerabilidad es ilógico. Sin embargo, creo que los varones violan esta norma social más de lo que se ve en lo público.

El reconocer(se) en una falta, y no estoy pensando en términos legales, en relación a Otro/a es algo que ocurre muy poco o se ve muy poco en una escena social y pública. No estoy pensando en la actitud católica en donde el sujeto está pensado como una oveja que no tiene noción de la rectitud y es pecaminoso por naturaleza. No, no estoy pensando en esos términos sino desde una antropocentrismo, si se quiere, o desde una perspectiva existencialista-humanista. Esto no implica un absolutismo moral pero tampoco un relativismo absoluto.

El tema es que esta revisión implica un lugar de soledad. Implica una revisión de lo realizado, primeramente, en relación consigo mismo. ¿Y quiénes se enfrenta esta dimensión? Los escritores. Este poema de Ernest Hemingway sirve como ejemplo porque apunta a esto a medida que deja sobre la mesa no solo la relación social misma sino también los elementos y el contenido de esta. A esta soledad le respondemos, en realidad, mediante actos cotidianos y escribir es uno de ellos. Al ser actos y no palabras esos enunciados actuados, respecto nuestro interior, ahí se esconden nuestro escrutinio más sincero que conviniera ser revisados de manera positiva. Cuando esta revisión es negativa se gestan “respuestas” como actos represivos hacia otros/as/xs (niños, mujeres, gays, transexuales etc.) y no revaluamos los modos que estamos respondiendo – con el acto negativo – nuestras propias insuficiencias.

La escritura, tal como cuando se escribe frente al computador, en soledad es una relación paradojal con esa soledad acompañada, la presencia de los potenciales lectores/as, el “ser” un ser cultural con el cual dialoga como escritor. Necesitamos de otro/a/x, aún en la soledad, con quién compartir.

Soy creyente (si es que de alguna cosa) de que la masculinidad se constituye, en términos de metáfora, en un exoesqueleto. Nos construimos duros por fuera pero por dentro somos blandos. Lo planteo como como un diagnóstico del “deber ser” del sujeto masculino, y como metáfora para comprender el vínculo con la soledad. La norma estipula que los varones debemos tener y desplegar autonomía porque esa es la forma de encarnar lo masculino. Sin embargo, eso trae consigo también – y no porque sea inherentemente malo – una relación paradojal con la noción de soledad. Por ejemplo, el costo del rol de ser proveedor es una labor atomizada, en lo productivo y reproductivo, que además no deja espacio para la introspección, y menos para la concretización de la misma.

Ciertamente esa reflexión se puede extender más allá de lo que tiene que ver, “técnicamente”, con el debate de género y masculinidades, pero no deja de ser menos cierto que las vivencias de los varones deben ser también compartidas, habladas y sentidas en distintos espacios sociales emergentes, formales e informales, que otorgan un respiro al modo de enfrentar las cosas del “show de la vida”. Y esas voces de varones no es univoca porque estamos atravesados por clase social, etnicidad, generacional, etc, y que, en una primera instancia, impide un diálogo fructífero pero hay esfuerzos – académicos, la sociedad civil y en la vida cotidiana – que podría contribuir a ver de modo distinto el vivir y ser sujeto masculino en este mundo, y que eso no consiste en una tarea individual en soledad sino colectiva con Otrxs.

Les deseo provechoso cambio de folio.

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