Síguenos en Facebook X
El Dínamo

Me voy de vacaciones… y en bicicleta

El cicloturismo, puede verse como algo muy sacrificado para quienes no lo han hecho, pero no lo es, es una aventura, lo que no significa pasarlo mal, es una experiencia inolvidable de conexión con la naturaleza y contigo mismo.


Mujer

23 de enero, 2013

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Por Viviana Albornoz Donoso

El Cicloturismo, como su nombre lo indica, es la forma de hacer turismo en bicicleta, que combina la actividad física y la recreación, donde el viajero recorre largas distancias por días, semanas, meses o incluso años. No es una actividad competitiva, más se asemeja al mochileo, pero con la gracia de ir en nuestra bicicleta.

Una vez que decidimos donde viajar, es necesaria una buena planificación de la ruta, por mi parte, pienso que es fundamental saber con qué tipo de camino me encontraré, las distancias entre las localidades, para saber más o menos, los kilómetros que recorreré diariamente, por lo menos de una forma aproximada. Para ello, internet, es el mejor aliado, con sus plataformas virtuales con mapas y distancias.

Ya elegido el destino de nuestro viaje, debemos ver el equipamiento necesario. Lo primero, es tener nuestra bicicleta en buenas condiciones, es decir, con mantención completa al día, quizás sea bueno incluir elementos que regularmente no usamos cuando pedaleamos por la ciudad, como por ejemplo: cachos para el manubrio, que cuando viajamos son muy útiles a la hora de tomar las cuestas. Un sillín ergonómico también hace la diferencia, o bien, utilizar un cubre sillín de gel que venden en las tiendas de bicicleta. También tener nuestro kit de reparación, un par de cámaras de repuesto y bombín.

Para llevar nuestras cosas, creo que es un error llevar mochila al pedalear distancias largas, pues sólo genera incomodidad y cansancio extra, para ello existen las alforjas, que podemos encontrar en diferentes tiendas de bicicletas. Las hay de distintos precios, lo preciso es que se fijen en que queden bien ajustadas a la parrilla pues, si pedaleamos por caminos de tierra es posible que se salgan, sobre todo aquellas que no son de un solo cuerpo. También que sean impermeables o que tengan una capa para cuando llueva. Si el presupuesto no permite comprarte alforjas, puedes llevar tu mochila de viajes bien ajustada a tu parrilla con pulpos y si llueve cubrirla con algún plástico o capa de mochila. En general, para un viaje promedio, de dos semanas, con alforjas con una capacidad de 60 litros en total, estaríamos bien para llevar lo que necesitamos, nuestra parrilla (que aguantan hasta 25 km) deberá quedar bien ajustada y es recomendable llevar pernos de prepuesto.

Cuando te acostumbras a viajar con tu bicicleta, te das cuenta que menos es más, en lo que respecta a qué cosas llevar. Al principio cometemos el error de llevar cosas extra como muchas poleras, mucho de todo en realidad que después te darás cuenta que no necesitaste, ni menos ocupaste. En nuestras alforjas, es principal que vaya nuestro saco de dormir, la cocinilla, ollas, carpa. Respecto a la ropa, llevar poco, pero lo necesario: ropa abrigada para la noche, alguna chaqueta para el frio, capa de lluvia, primeras capas y para el día cuando pedaleamos, algún pantalón corto o calza, polera y algún cortaviento. Quizás con 2 tenidas para día y 2 para la noche estaríamos bien, una toalla pequeña y mucho bloqueador. Zapatillas y chalas (yo pedaleo con chalas aunque llueva).

Tenemos lo necesario, alimento, nuestra ropa, las herramientas básicas, carpa, luces, casco y ahora debemos llegar a nuestro destino para iniciar nuestro viaje, para ello debemos llevar nuestra bicicleta, ya sea en bus o los que puedan, en avión.

Existen bolsos para bicicletas especiales donde puedes sacar las ruedas y llevarlas como una maleta más. Sin embargo, no todos pueden/quieren comprarse uno, por lo que podemos tomar otra alternativa. En las tiendas de bicicletas, puedes pedir que te regalen una caja de bicicleta… ¡si! Una caja donde vienen las bicicletas nuevas. En ella, puedes guardar tu bici sin ruedas, y llevarla en el bus y pagar (luego de negociar con el chofer) el cobro del traslado de “ese sobre equipaje”, aún no existe una política explícita respecto del traslado de bicicletas en los buses, por lo menos en mi experiencia al sur de Chile, muchos te dicen que no llevan y otros que sí, pero me he dado cuenta que todo depende de buena voluntad del chofer o del auxiliar, y que por unos billetes te llevan. Lo que más he pagado ha sido 4 mil pesos a Puerto Montt. Llegando allá puedes armar tu bicicleta y ver la opción de que la caja te la guarde (pasando unos pesitos) algún negocio local o alguna persona que tenga buena voluntad, y eso es lo que hace más bonito el sur, que la gente es buena y cariñosa con los ciclistas, he ahí uno de los motivos por los cuales, esperas tanto tus vacaciones para recorrerlo.

El cicloturismo, puede verse como algo muy sacrificado para quienes no lo han hecho, pero no lo es, es una aventura, lo que no significa pasarlo mal, es una experiencia inolvidable de conexión con la naturaleza y contigo mismo, con nuestros acompañantes donde siempre se vive de distinta manera, pues dependerá no solo del clima, si no, de con quienes lo hagamos, sólo, en pareja o en grupo. También es una forma de fomentar el turismo local, pues como nunca andamos con mucha plata, podemos aportar a esos pequeños negocios locales que se inician arrendando su patio, la ducha, alguna habitación a cambio de poco dinero y a la vez, regaloneándote como lo haría tu propia familia, porque son personas felices de recibir turistas y mostrarte su cultura, sus localidades y eso es maravilloso, y si andamos en cleta, como que más nos quieren y uno más se enamora de los lugares.

El cicloturismo no es exclusivo de los ciclistas profesionales y expertos en todo, aunque lo digan algunos que gustan de dar cátedras, pero chiquillas, ¡no lo es! todos y todas quienes se atrevan a reunir un acompañante o dos, pueden lanzarse a vivir en comunidad un viaje, que donde sea, será inolvidable. Solo deben planificarse.

Una vez que lo haces, es difícil que no quieras repetirlo y verás que cada vez, tus requerimientos cambiarán de acuerdo a los errores que pudiste haber cometido en el primero, todo mejora con la práctica, la capacidad física también, puedes empezar con viajes cortos, y lentamente atreverse a más. Creo que todos quienes amamos el ciclismo podemos aportar al turismo local, al desarrollo sustentable de localidades que a veces solo en cleta logras conocer, se hacen redes, porque luego das los datos a tus amigos que van a donde ya fuiste, etc. Es una hermosa forma de viajar y ojalá que en los caminos, no sigamos conociendo solamente a europeos y estadounidenses, si no que veamos cada vez más chilenas y chilenos cicloturisteando por los más bellos lugares de nuestro país.

Es una de las mejores formas de conocer Chile y otros países, a mi parecer, sobre todo si te acompañan tus amigas y amigos.

Nota: Datos y consultas no dudes en escribirnos a nuestra página de fans Macletas en Facebook.

Notas relacionadas

Comenta esta noticia