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Medios, Propaganda y Revolución Cubana

Medios, Propaganda y Revolución Cubana Medios, Propaganda y Revolución Cubana

En Cuba, post revolución, múltiples opiniones no están todavía presentes en los medios y, desde que el filósofo griego Epictetus dijo: "Sólo los educados son libres"; resulta axiomático que los cubanos después de la revolución aún están esperando por la libertad.

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Se desempeña como director de la carrera de Publicidad y profesor asociado en la UDP. También es académico en la Universidad Alberto Hurtado. A su vez, es Consejero del CNCA Región Metropolitana. Posee magísters en Filosofía (UAI) y Antropología Urbana (UAHC). Complementa el desempeño académico con las asesorías en comunicación y diálogo social, es socio de Diálogo Consultores.

La permanencia de los hermanos Castro en el poder, en medida importante se ha sustentado en un manejo propagandístico que se inició a fines de los cincuenta y, que ha influido profundamente en la vida de los cubanos. Más allá de lo que pase en el futuro próximo, después de la muy buena nueva de los presidentes Obama y Castro, la semana pasada.

En 1959 la prensa, programas de radio, carteles de propaganda y la televisión estaban disponibles para las masas; habían muchos medios de comunicación. De hecho, Cuba tenía más estaciones de televisión que cualquier otro país en América Latina y ocupaba el octavo lugar en el mundo en cantidad de radios.

Aunque lo anterior no quiere decir mucho, los medios son una espada de doble filo. Por un lado, si son objetivos y justos al presentar una historia, es una fuente útil de información. Sin embargo, si la información se presenta como un hecho, pero en realidad, es la opinión del medio, o peor aún, es un relato ficcionado sobre un tema con el fin de manipular el receptor; los medios de comunicación ya no sirve para educar, pero si para distorsionar. Esta es la esencia de la propaganda. El libro “Propaganda y Persuasión” de G. Jowett y V. O’Donnell, describe acertadamente lo que pasa en la isla, al señalar que la propaganda es “el intento deliberado y sistemático para dar forma a las percepciones, manipular cogniciones y dirigir el comportamiento para lograr una respuesta que promueva la intención deseada por el propagandista.” Y así ocurría en Cuba, como en tantos otros regímenes, incluidas las democracias occidentales. Basta ver la propaganda de EEUU durante la Guerra Fría y hasta el día de hoy, en internet.

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En Cuba, Fidel Castro y el Che Guevara utilizaron con éxito los medios de comunicación, especialmente la radio y carteles de propaganda, para impulsar la revolución. Las estaciones de radio que no quisieron apoyar la causa revolucionaria fueron destruidas, los diarios no podían ser repartidos, y carteles de apoyo a la revolución aparecieron en todas las zonas rurales. En “Radio Rebelde”, los discursos de Castro fueron emitidos, al igual que los cambios y avances de los rebeldes. Castro era conocido por sus discursos largos y encendidos destinados a reforzar la pasión de las masas y, revolucionarios. Los que fueron recibidos con entusiasmo por los trabajadores:

“En términos de lucha, cuando hablamos de las personas, estamos hablando de los seiscientos mil cubanos sin trabajo, que quieren ganarse el pan honradamente sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento; los quinientos mil obreros del campo que habitan en chozas miserables, que trabajan cuatro meses al año y pasan hambre el resto compartiendo su miseria con sus hijos, que no tienen un centímetro de tierra donde sembrar y cuya existencia debiera mover el corazón que no está hecho de piedra; los cuatrocientos mil obreros industriales  cuya jubilación se ha malversado, cuyos beneficios se han perdido, cuyas casas son miserables, cuyos salarios pasan de las manos del patrón a las del prestamista, cuyo futuro es un salario de miseria o el despido, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba.

Los  marginados fueron influenciados por su retórica, al igual que los sectores menos educados.

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En el momento de la Revolución Cubana, más de un tercio de la población vivía en zonas rurales, donde el analfabetismo entre los 11-24 años de edad fue superior al 80%. Lo jóvenes que trabajaba en el campo fueron los más atraídos por los argumentos formulados por Guevara y Castro. Existe la creencia de que los menos educados son más susceptibles a la persuasión por parte de los medios de comunicación, ya que tienen un menor número de fuentes disponibles para evaluar críticamente lo que se está diciendo. Es esta población la que permaneció en el país tras la revolución. Quedando a merced de la educación estatal “propagandizada” del nuevo régimen Socialista. Según el servicio de inmigración de los Estados Unidos, “… los cubanos ricos representaron un gran porcentaje de los inmigrantes que llegaron a EEUU, intentando proteger sus activos amenazados por un régimen Socialista...”

Después de la revolución cubana, los medios de comunicación fueron clausurados de forma sistemática. En 1992, sólo quedaban 17 periódicos en el país. Mediante el control de los medios de comunicación – ya sean periódicos, la televisión o la radio – a los cubanos se les proporcionó una ideología política a través de los medios, lo que fue reforzado en programas de educación y empleo.

El advenimiento de la Internet, ha presentado un nuevo desafío para el presidente Raúl Castro. A pesar de que los sitios están bloqueados como en China, Internet permite a los usuarios buscar fuentes fuera del país para estar más informados acerca de las condiciones políticas. En teoría, si un individuo es capaz de leer varios sitios y analizar la información proporcionada, las opiniones contrarias estarán presentes y las opiniones disidentes tendrán mayor fuerza. Aunque desafortunadamente, esto aún no es el caso de Cuba. Según el informe de Freedom House , “a pesar de una ligera relajación de las restricciones a la venta de computadores  a partir del 2008 y el importante crecimiento del uso de teléfonos móviles en 2011, Cuba se mantiene como uno de los ambientes más represivos del mundo para la Internet y otras tecnologías de la información y de la comunicación.  En esta era mediática y mediatizada, el receptor de los datos de Internet está sujeto a las mismas cuestiones de la verdad en el contenido y tácticas manipuladoras como antes en medios analógicos. Pero, debido a que la cantidad de contenido es mucho mayor, como también la capacidad de los ciudadanos para discriminar e internalizar la información desde múltiples fuentes; ahora las posibilidades de un cubano informado es real.  Este aspecto del desbloqueo informativo que se viene, es tanto o más trascendente que el económico o político que se espera para los próximos meses, post anuncio Obama & Castro.

Para terminar, en Chile, tenemos la capacidad de escuchar y leer una multitud de opiniones sobre el mismo tema y una vez imbuidos, sacar conclusiones. Si uno observara por ejemplo un noticiero de la televisión abierta, como también de pago, es a veces difícil determinar qué partes de la información que escuchamos sobre el mismo tema son exactas, a la noticia independiente (hechos) de la opinión o la manipulación. Tenemos el ejemplo de la reforma educacional, sin ir más lejos. Sin embargo, poseemos la libertad de escuchar o leer la presentación de informes y sacar nuestras propias conclusiones.

En Cuba, post revolución, múltiples opiniones no están todavía presentes en los medios y, desde que el filósofo griego Epictetus dijo: “Sólo los educados son libres”; resulta axiomático que los cubanos después de la revolución aún están esperando por la libertad.

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