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Opinión

Mi denuncia liberal

Mi denuncia liberal Mi denuncia liberal

Será fundamental, pues, que quienes se denominen liberales y defiendan las ideas de la libertad, incluyendo el respeto irrestricto al plan vital de otros, la igualdad ante la ley, el respeto a la propiedad (cuerpo, pensamientos y bienes), así como el respeto al libre mercado y a un marco legal que permita el progreso y estimule el esfuerzo individual, se manifiesten y organicen para lograr la libertad del pueblo cubano.

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Ingeniero Comercial Magister en Economía UNAB -IEDE, Cursando Maestría en Política Económica en el SMC University

El comunismo no es tema pasado. Si bien han transcurrido años desde que las teorías de Marx, Engels, Lenin y Gramsci quedaran obsoletas en gran parte del mundo, América aún sufre la presencia de un régimen totalitario, el cubano. Desde hace 57 años, un planificador central lo controla todo en Cuba, después de haber abolido la propiedad privada. No existen precios, ni cálculo económico, tampoco libertad individual y se está a merced del Estado, que quiere decir de los hermanos Castro.

Uno de los mecanismos aplicados por la dictadura para asegurar su poder es cercenar la libertad de expresión, tan típico de los regímenes comunistas, que se hacen dueños de los medios de comunicación. En Cuba todos los medios están controlados por el partido único. No se permite la distribución de prensa extranjera, y se censuran los medios informativos independientes. El acceso a Internet no llega a los hogares cubanos. Tampoco existe en Cuba la libertad de asociación, reunión o manifestación.

El tan conocido control de precios, como precios máximos, provoca la escasez de alimentos, medicinas y atención médica; es decir, los bienes básicos de una sociedad. Por supuesto, nada de esto afecta al planificador central, que vive como un auténtico emperador con los parabienes de las democracias occidentales.

Por toda la publicidad que se hace respecto de este perverso régimen, sabemos que en Cuba existe el acceso a la educación, al que podríamos llamar un pseudo-derecho, teniendo en cuenta que a la universidad sólo pueden asistir las personas afines al régimen. Igualmente, es un hecho que toda la enseñanza impartida en las aulas cubanas está fuertemente ideologizada, y que no se permiten las escuelas privadas ni los colegios religiosos.

Por otra parte, el país está lleno de cárceles que no dan abasto. Incluso antiguas escuelas están siendo convertidas en prisiones. Asimismo, se cometen serias arbitrariedades en los juicios, no existiendo igualdad ante la ley.

Por todo lo expuesto, el cubano vive en medio de una terrible desesperanza, que tiene su reflejo en una muy baja natalidad y en la masiva emigración de jóvenes y hasta de ancianos. Este orden de cosas está provocando una grave crisis demográfica que sitúa a Cuba ya en el puesto número uno entre los más envejecidos de América Latina. Según estudios, Cuba estará también entre los diez países más envejecidos del mundo hacia el año 2050; y de no ponerse remedio, desgraciadamente se extinguirá como nación hacia finales de siglo.

Será fundamental, pues, que quienes se denominen liberales y defiendan las ideas de la libertad, incluyendo el respeto irrestricto al plan vital de otros, la igualdad ante la ley, el respeto a la propiedad (cuerpo, pensamientos y bienes), así como el respeto al libre mercado y a un marco legal que permita el progreso y estimule el esfuerzo individual, se manifiesten y organicen para lograr la libertad del pueblo cubano.

Consciente de tal necesidad, el Foro América Unida, de Santiago de Chile y la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), que es la organización opositora cubana más numerosa, con sede en Santiago de Cuba, han alzado la voz y levantado las banderas de la libertad en una campaña de alcance panamericano. Pero se necesita que muchos liberales políticos, intelectuales, deportistas, periodistas y científicos, entre otros destacados miembros de la sociedad, denuncien al régimen castrista con todos los medios a su alcance, de forma periódica y con la mayor difusión posible. Este es un régimen que sólo ha generado y repartido miseria intergeneracional, prostitución y hambre, y que sólo merece nuestro rechazo más absoluto.

El texto completo de la campaña se encuentra disponible en el sitio web de la UNPACU, en la dirección: http://bit.ly/2dp6Qza

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