Miércoles, 22 de mayo de 2013

Mujer invisible

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Evidentemente hay otro fenómeno cultural que no podemos eludir: la invisibilidad de las mujeres, eso que impide que estemos en su radar. Así de claro y así de doloroso.

Hace un par de días, me encontré con el siguiente titular “Una mujer al directorio de Facebook”. La verdad es que me llamó la atención que siga siendo noticia el que se incorpore a una mujer en una junta directiva, y que el titular haga referencia al hecho de ser mujer y no a quién es ella: Sheryl Sanberg.

La poca presencia de mujeres en los directorios es un problema mundial, pero en Chile la situación es dramática: sólo representamos el 2,75% de los miembros de directorios de grandes empresas. Pero esta no es una novedad y es un dato que se levanta cada vez que hablamos de aumentar la participación de la mujer, lo cual habla de la poca efectividad que estamos teniendo en este tema.

El desafío que tenemos quienes nos vemos interpeladas por esta situación, es hacer de esta desigualdad un tema que sea relevante para todos y no solo para algunos (por no decir algunas): las organizaciones y las personas no cambiamos si no percibimos que nuestra situación actual constituye un problema.

¿Es realmente importante que haya más mujeres trabajando, tomando posiciones de poder y ejerciendo el cargo de directoras? Definitivamente sí. Y por muchas razones. (En esta parte de la columna tiendo a empezar a enumerar las razones, lo cual me violenta internamente porque me parece improcedente tener que explicar el valor que tenemos y aportamos las mujeres, razón por la cual no lo haré).

Creo que para avanzar hay que empezar a identificar los obstáculos que nos impiden estar más y de mejor manera en el mundo laboral (remunerado). Uno de los más relevantes, es ese fenómeno que sufren las mujeres que trabajan posiciones de jefaturas y subgerencias y en virtud del cual se mantienen ahí por largos años, eso que llaman “techo de cristal”.

Algunos dicen que nos falta ambición y que, muchas veces, somos nosotras mismas las que no queremos asumir mayores responsabilidades (probablemente para poder equilibrar nuestro trabajo con la vida personal y familiar). Creo que eso es cierto, no podemos poner la responsabilidad siempre afuera, nosotras también somos parte del problema y si queremos llegar a posiciones más altas debemos  atrevernos más.

Pero evidentemente hay otro fenómeno cultural que no podemos eludir: la invisibilidad de las mujeres, eso que impide que estemos en su radar. Así de claro y así de doloroso. Me ha tocado estar en talleres donde las quejas de mujeres en posiciones ejecutivas son “no me escuchan”, “no toman en consideración mi opinión” “si lo digo yo pasa de largo, pero si lo dice mi compañero sí es considerado”.

Lo que pasó con Enade el año pasado no es más que un reflejo de este fenómeno. ¿Cómo no va a existir ni una sola mujer “digna” de exponer en tan distinguido encuentro? En este mismo contexto, ¿cómo se explica que con la popularidad de Carolina Schmidt –la ministra mejor evaluada del gabinete con un 74% de aprobación según la última encuesta Adimark- no se hable de ella como candidata presidencial?

En los directorios debe pasar un poco lo mismo, pero con un elemento adicional: como hay pocas mujeres en altos cargos en las empresas, son pocas las mujeres que están preparadas profesionalmente para integrar un directorio. Así se va configurando un círculo vicioso que es difícil de romper. Algunos han señalado que podría establecerse cuotas para directorios de empresas del Estado o en las AFP pero las cuotas no van a cambiar nada si no trabajamos el problema de manera sistémica.

Sin embargo, esta mirada no puede llevarnos a evadir nuestra propia responsabilidad en el problema, nosotras también tenemos que aprender cosas nuevas y hacernos cargo de nuestras decisiones, porque si yo elegí no ascender por privilegiar mi vida familiar, debo asumir esa decisión y ser feliz con ella; asimismo, la sociedad debe respetar que no todas queremos ser reinas.

Para ser lo que queramos ser, la invisibilidad no es un súperpoder, es uno de los villanos que debemos vencer.

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