Con un promedio de 26 puntos de rating y liderando los temas de espectáculos, el reality “Mundos opuestos” de Canal 13 se ha convertido en uno de los ejes centrales del verano 2012. Porque nos guste o no, tiene todos los ingredientes necesarios para generar un vínculo inmediato con el televidente: competencia, drama, estrategias, enredos amorosos, complicidad y lujuria; que juntos, logran el primer lugar para un programa en horario prime.
Junto al gran éxito obtenido por su amplia sintonía -y no lo dudo, yo también lo veo- la producción destacó por su criterio y hace un par de semanas se supo sobre la censura de una escena de contenido lésbico, donde dos de las mujeres se daban un beso como parte de un juego. Bien, si se decidió no mostrar la imagen debido a su alto contenido erótico y a sus posibles efectos, pero entonces ¿sí aceptamos el maltrato, la violencia verbal y la agresión permanente?
Si bien no es común ver en este reality escenas de alto contenido explícito sexual, sí es común ver escenas en donde los descalificativos son el centro de la acción. Unos más que otros, destacan por su reiterada agresión verbal y constante descalificación personal, sin importar a quién esté dirigido, pero nada se censura por la “libertad de expresión”. Esto ha generado “68 denuncias al Consejo Nacional de TV por violencia contra la mujer, maltrato a animales, violencia y agresión verbal, entre otros”(*).
Es importante recordar que lo común no significa que sea normal. Por el contrario, que algo común se transforme en normal significa que no hemos reconocido nuestro error y hemos fallado en detener una conducta inapropiada, pero reiterativa. Lo más peligroso es que el cambio es silencioso y la conducta es colectiva, por lo que se hace más difícil detectarlo. Así, dentro de este programa, la constante conducta destructiva de algunos hace parecer que son conductas normales, y terminamos creyendo que también es el modo correcto para relacionarnos con el resto.
Ojo, la censura no sólo puede determinarse por la edad de la audiencia, la ética también implica no mostrar una realidad como una verdad. Bien estuvo la censura del beso, pero no existe mucha diferencia del daño que puede causar al telespectador una acción sexual, de una acción machista o violenta. Ojo con la censura.
(*) Diario La Segunda: “68 denuncias recibió el CNTV por Mundos Opuestos: acusan violencia y maltrato a la mujer”, miércoles 1 de febrero, 2012.

