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Educación

Nadie es incapaz de aprender, sólo hace falta innovar

Nadie es incapaz de aprender, sólo hace falta innovar Nadie es incapaz de aprender, sólo hace falta innovar

"Ponemos en el debate tanto la innovación pedagógica en la sala de clases para la mejora de los aprendizajes; como el aporte de la educación técnica en el desarrollo estructural equitativo de nuestro país."

Humberto Vaccaro

Por


Jefe de proyecto en Educación 2020. Magíster en Educación, Gestión y Políticas Educativas.

¿Qué pensarías si al conversar con una niña de séptimo básico descubres que no sabe explicar qué es un metro como unidad de medida? ¿O descubres a un joven de segundo medio que no reconoce un perímetro de una circunferencia? ¿O que estudiantes de tercero medio no entienden lo que leen y tienen miedo de hablar frente a sus compañeros? Seguramente pensarías que es algo muy malo y que es una excepción, algo raro. Lo triste es que esto es muy frecuente. Lo corroboran las pruebas estandarizadas y la experiencia al trabajar con jóvenes en colegios.

En pleno 2017, donde la información y la desinformación fluyen más rápido que nunca, tiene mucho sentido fomentar las capacidades humanas para saber qué hacer con esa información, para propósitos individuales o colectivos. Eso le otorga un rol clave a nuestras escuelas. Sin embargo, hoy existe un sistema educativo casi sacralizado y similar al del 1900. La forma pedagógica dominante son clases frontales de instrucción, con estudiantes sentados en fila, en silencio forzoso, mirando otras nucas, escuchando al profesor que habla o entrega guías como práctica educativa, avanzando en grupos muy diversos  a un mismo ritmo, independiente de que algunos no hayan aprendido.

Este sistema escolar está fuertemente tensionado, porque no da para más. No solo porque no se obtienen los resultados deseados de aprendizaje año tras año, sino que en escuelas públicas o privadas, los procesos de enseñanza generan malestar o agobio en niños, jóvenes, docentes y directivos. En muchos casos lo que terminan aprendiendo niños y jóvenes es que son incapaces de aprender.

Las formas de escolarización, establecidas en el siglo 19, presentan incoherencias respecto de cómo se produce el aprendizaje humano. Esto se ejemplifica en las prácticas emergentes de innovación educativa, que en Chile avanzan más lento que en Europa e incluso que Latinoamérica. En Colombia tienen la escuela nueva, en Brasil, la pedagogía popular y en México, Redes de Tutorías.

Esta última es una de las metodologías que Educación 2020 comenzó a implementar junto a 16 comunidades escolares de La Araucanía y en un total de 30 en el país. Aquí, profes y estudiantes se están atreviendo a cuestionar las formas de enseñanza tradicional, centrándose en la maravilla del aprendizaje, de la autonomía, del entender cómo aprender.

En las Redes de Tutoría, el foco está en el interés del estudiante, en la escucha como principal práctica pedagógica, en el aprendizaje entre pares o grupos pequeños, en el pensamiento y análisis en voz alta, en exposiciones públicas de lo aprendido, en la evaluación de los procesos, compartiendo las responsabilidades entre docentes y estudiantes. Aquí la disciplina es la autonomía, el movimiento dentro y fuera de la sala y el ritmo que cada estudiante necesita.

Esto está pasando en Chile, en colegios públicos, técnicos y de regiones. En el Martín Kleinnecht Palma de Toltén, en el Manuel Montt de Victoria y en el Andrés Bello de Loncoche.

Este proceso es muy valioso, en especial si consideramos que la educación técnico profesional representa al 41% de quienes terminan la enseñanza media (y en la Araucanía, al 46%) y que el 90% de estos jóvenes pertenece a los quintiles más pobres. Es grave que pese a su potencial, la educación TP se subvalora en las políticas públicas y en las propias expectativas de las comunidades educativas con sus estudiantes.

Por eso, en Educación 2020 ponemos en el debate tanto la innovación pedagógica en la sala de clases para la mejora de los aprendizajes; como el aporte de la educación técnica en el desarrollo estructural equitativo de nuestro país. Todas estas propuestas, tocando todas las áreas del sistema educativo, las ofrecemos a un diálogo público, en nuestro “Plan Nacional” (www.elplande2020.cl). Impactando desde lo micro, desde las escuelas y liceos, donde existe el mayor potencial de transformación, sin necesidad de grandes leyes, porque no existe otra institución más importante que la escuela para promover el aprendizaje humano individual y colectivo, que cuenta con las personas, el tiempo, la infraestructura y financiamiento público para ello.

En esta experiencia trabajando con comunidades educativas, hemos visto cómo todos los niños, niñas y jóvenes se reencuentran con el placer de aprender y empiezan a practicarlo de una forma nueva. Lo mismo sucede con los profesores y profesoras, quienes se reencuentran con sus motivaciones pedagógicas, con su rol social, con su poder de transformación. Y eso es lo que más nos llena de satisfacción.

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