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“Ni arribistas ni aspiracionales: a trabajar por una educación en que todos nos encontremos”

“Ni arribistas ni aspiracionales: a trabajar por una educación en que todos nos encontremos” “Ni arribistas ni aspiracionales: a trabajar por una educación en que todos nos encontremos”

Si nuestros establecimientos se convierten en espacios de encuentro, donde nos conozcamos y nos vinculemos entre distintos, en el futuro tendremos ciudadanos conscientes del otro, que jamás justifican actos delictivos que van en contra del interés general, por simplemente, generar trabajo.

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Coordinador Nacional de la @ConesChile y Presidente CEE Liceo Ruiz Tagle de Estacion Central.

Estudio en un colegio particular subvencionado, y participo en la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios junto a jóvenes de colegios municipales y privados. Mucho se ha hablado sobre el mundo particular subvencionado en los últimos debates. Epítetos como “arribistas”, “aspiracionales” u otros de peor calibre se han lanzado en muchas ocasiones sin reparo por los que vivimos esta realidad. Esto ha permitido a quienes buscan perpetuar el sistema actual atrincherarse detrás de una supuesta “libertad de enseñanza”. Nada más alejado del interés de los que somos estudiantes, precisamente, de este tipo de establecimientos. Seamos enfáticos: ni arribistas ni aspiracionales. Agradecemos enormemente el esfuerzo que ponen nuestros padres para darnos una educación a la que, muchas veces, ellos no tuvieron acceso. Sin embargo, con igual fuerza nos damos cuenta de la injusticia de este sistema y de su falsa “libertad de enseñanza”. La prioridad para la CONES este 2015 será justamente seguir avanzando en cambiar este sistema, erradicando el lucro, copago y selección, pero también, fortaleciendo un pilar de nueva educación pública, codo a codo con quienes estudian en colegios municipales, particular-subvencionados y particulares de la CONES. El adversario no es nuestro compañero, es el sistema y quienes lo defienden.

Los colegios particulares subvencionados son una muestra más de la segregación existente en todo nuestro sistema educacional. Mecanismos como el copago o la selección arbitraria profundizaron esta situación en este tipo de establecimientos. Sin embargo, la segregación atraviesa transversalmente nuestro sistema educacional, siendo los colegios particulares pagados una de sus muestras más evidentes.

Durante los últimos meses, se han destapado graves casos que vinculan a la clase política con los grandes poderes económicos, acrecentando la desconfianza de la ciudadanía hacia los políticos y generando la sensación de que nuestras instituciones políticas responden a los intereses de unos pocos por sobre el interés común. Dentro de los casos más visibles encontramos la situación de PENTA, y sus vínculos con parlamentarios, principalmente de la UDI; y lo sucedido con SQM, y sus vínculos con políticos de la Alianza por Chile y de la Nueva Mayoría.

Al revisar la formación de los involucrados, vemos que la gran mayoría estudió en colegios particulares pagados. El objetivo de esta columna no es cuestionar la formación ética o valórica que entregan estos establecimientos, sino que mostrar que la educación de la élite alejada de la realidad nacional, producto de la segregación de nuestro sistema educacional, puede derivar en la formación de redes de poder gigantes, que terminan velando por sus propios intereses, sin tener conciencia del daño que le generan al país.

Los involucrados en estos casos, durante toda su formación académica probablemente compartieron con personas de una realidad socioeconómica similar a la de ellos. Siendo los colegios particulares pagados el símbolo máximo de la segregación, donde se educa la élite, sin permitir la entrada de quienes no pertenecen al círculo. Difícilmente en ese espacio podrían conocer y tomar conciencia de la realidad que viven los miles de chilenos que no pertenecemos a este círculo. Desde esta perspectiva, se entiende que Carlos Délano justifique su actuar dado que PENTA es “una máquina cuyo corazón ha latido para generar empleo”. Para el señor Délano, el país -y en particular sus trabajadores-, deben estar agradecidos por todo lo que ha hecho para darles trabajo. Desde la mirada de una persona que no ha conocido el esfuerzo y sacrificio que realizan estos trabajadores, con largas jornadas laborales y muchas veces con remuneraciones muy por debajo de lo que realmente merecen, se puede entender que él crea que le deben pleitesías, cuando en realidad, debería ser Délano quien estuviera agradecido de sus trabajadores, ya que han sido ellos los que han generado la riqueza de sus empresas.

Así, un sistema educacional que no permite el encuentro entre personas provenientes de distintas realidades, construye un país en el que no existe conocimiento ni preocupación por el otro, donde prima el individualismo y en donde parece legítimo velar sólo por los intereses propios, sin mirar al resto. Más peligrosa resulta la segregación cuando esta se da en la élite, ya sea económica o política, educada en una burbuja no conoce ni valora al resto de la sociedad, forma sus círculos de poder y negocios encerrada en ella misma y luego, despliega su poder para perpetuar el sistema. ¿Acaso no se podría plantear algo similar en los casos CAVAL y SQM?

La educación adelanta el futuro que queremos. Si anhelamos un país inclusivo, en el cual nos respetemos entre los distintos, donde prime el interés general por sobre los intereses particulares, debemos construir esta realidad desde la educación. Si nuestros establecimientos se convierten en espacios de encuentro, donde nos conozcamos y nos vinculemos entre distintos, en el futuro tendremos ciudadanos conscientes del otro, que jamás justifican actos delictivos que van en contra del interés general, por simplemente, generar trabajo.

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