Viernes, 24 de mayo de 2013

No fueron ellos; fuimos nosotros

/ AgenciaUno/ AgenciaUno

La discriminación, la intolerancia, el odio no surge en el momento mismo en que se manifiesta, sino que nace de las juicios y acciones continuas que la sociedad , en su conjunto, ha creado.

No han pasado ni 6 meses del fallecimiento de Daniel Zamudio,  cuando nos volvemos a enterar de otra preocupante agresión en razón a la orientación sexual.

Espantados nos preguntamos cómo pudo volver a ocurrir , si hace exactamente un mes en Chile se vivió una multitudinaria marcha por la igualdad, y si contamos con una Ley Antidiscriminación hecha para evitar todo esto (sin considerar las múltiples falencias que esta tiene). Como si fuera suficiente…

Con horror nos preguntamos de dónde salieron los agresores que atacaron a Valeska, los juzgamos como inhumanos, ajenos a nuestra realidad. Pero, sentimos decirlo, sólo existe lo humano.; los monstruos sólo se encuentran en los mitos.

La realidad se disputa entre seres humanos, como usted o nosotros, que atienden el negocio de la esquina, dan el asiento en el metro o leen esta columna. No salen de alcantarillas ni son hijos del Trauco.

Asumimos tan bien nuestra  naturaleza humana,  al  enseñar  nuestro lado más noble en instancias como la Teletón, que casi nos hacemos los lesos y apuntamos con el dedo ,tal como los niños chicos,  al percatarnos de lo intrínsecamente vil que se esconde detrás agresiones tan vergonzosas como la sufrió Valeska.  Lo último, no obstante lo más dañino, es lo más fácil, ya que nos absuelve de toda responsabilidad.

La postura imperante de que sólo ellos, los malos,  hacen cosas malas, crea una fantasía de la realidad que sólo perpetuará estas agresiones. Si creemos que discriminan solo las malas personas, siendo sólo nosotros los buenos,  nos privamos de una preciosa autocritica, que  permite evaluar cuándo incurrimos en esas prácticas , cuyas consecuencias no recaen sólo en nuestras acciones con los demás , sino  en cómo las personas de nuestro alrededor también pueden aprender de nosotros.

La discriminación, la intolerancia, el odio no surge en el momento mismo en que se manifiesta, sino que nace de las juicios y acciones continuas que la sociedad , en su conjunto, ha creado.

Como se evidencia, hay una responsabilidad (que varía en grados, claro está) a nivel país en lo sucedido Por ello, con alturas de miras, debemos asumir nuestra responsabilidad en evitar que vuelva a ocurrir. Para ello, es necesaria una autocrítica sincera, acompañada de acciones concretas. En consecuencia, en vez de preguntar ¿por qué ellos? , más vale ¿Qué hemos hecho para evitar esto?

No olvidemos : Todos podemos respetar, tanto como agredir.

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