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Opinión

No sin los vecinos de Santiago

No sin los vecinos de Santiago No sin los vecinos de Santiago

Si existen mesas barriales que levantan las problemáticas particulares en cada uno de los barrios de la comuna, usemos esos espacios para dar estas discusiones y no las convirtamos únicamente en espacios de catarsis colectiva. Escuchémonos y entre todos generemos propuestas que respondan a nuestras inquietudes y anhelos respecto a nuestros barrios.

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Vecina de Santiago, candidata a concejal en Santiago por Revolución Democrática y miembro del equipo de Giorgio Jackson.

Hoy en la comuna de Santiago se generó gran revuelo al conocer una ordenanza que fue aprobada por el Concejo Municipal. Se trata de una medida que iría en la línea de mejorar la convivencia entre los vecinos. En simple: se prohíben los ruidos molestos entre las 23 y las 6 horas, aún al interior de los inmuebles, argumentando que existen más de 400 reclamos que respaldan dicha decisión.

Sin embargo, pese a la “buena intención” de la iniciativa, es importante detenernos y reflexionar respecto a ello, puesto que se trata de una norma que tiene importante incidencia en la vida de los vecinos y en la forma en la que nos relacionamos.

Hay dos elementos que, desde mi perspectiva, son problemáticos e importantes de destacar. El primero se trata de la participación de los vecinos en las soluciones que se proponen, y frente a ello me pregunto, ¿es deseable que nos enteremos por los medios de comunicación de estas noticias que tanto afectan nuestra cotidianidad?

Soy una ciudadana con bastante participación y en contacto permanente con organizaciones sociales, mesas barriales, y desde esa experiencia, en ningún momento escuché que esta discusión se abriera a nosotros: los vecinos de Santiago. Mal, puesto que existen instancias de participación oficiales desde el Municipio, y aún así, no se generaron espacios de diálogo. Por lo mismo, nos queda la sensación -nuevamente- de que no se nos escucha y que los espacios de participación levantados parecen no ser útiles al momento de tomar decisiones importantes.

Ahora bien, por otro lado, surge una segunda pregunta. Esta apunta a la forma en la que queremos construir comunidad y cómo avanzamos hacia el Santiago de los vecinos. ¿Es por medio de la prohibición y el castigo? Creo que el camino debiese ser trabajar en formas de convivencia más dialogantes y amables.

Esta experiencia nos da cuenta de lo mucho que tenemos que avanzar en Santiago y nos pone desafíos aún más grandes a futuro. Es fundamental que para recuperar la confianza de la ciudadanía en las instituciones y en la política, no se continúen generando estas medidas que además de generar desconfianza artificial y mutua entre vecinos, tienen un carácter populista que buscan un rédito electoral. Debemos lograr que se trabaje junto a los vecinos en las soluciones que queremos impulsar.

Si existen mesas barriales que levantan las problemáticas particulares en cada uno de los barrios de la comuna, usemos esos espacios para dar estas discusiones y no las convirtamos únicamente en espacios de catarsis colectiva. Escuchémonos y entre todos generemos propuestas que respondan a nuestras inquietudes y anhelos respecto a nuestros barrios.

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