Lunes, 21 de abril de 2014

Nuestra vida sexual es como la Coca Cola

/El País/El País

¿Si no celebro el Día de los Enamorados es que no estoy enamorada? Prefiero ahorrarme la doble lectura e invito a Pedro a comer afuera. A última hora llamo a diez restaurantes y están los diez reservados. ¿Están todos los chilenos más enamorados que nosotros dos?.

El Día del Niño, el Día del Padre, el Día de la Madre, el Día de los Enamorados… Todos esos días lograron hacerse un espacio en nuestro Chile lindo y yo como habitante de esta tierra me siento obligada a celebrar. ¿Si no celebro el Día de los Enamorados es que no estoy enamorada? Prefiero ahorrarme la doble lectura e invito a Pedro a comer afuera.

A última hora llamo a diez restaurantes y están los diez reservados. ¿Están todos los chilenos más enamorados que nosotros dos?. Me siento una enamorada de segunda categoría. Pedro me propone pedir sushi a domicilio, nos contestan que están copados. Finalmente debemos conformarnos con una pizza familiar, una Coca Cola y unos panes de ajo que nos tira por la reja un chico motorizado. Se va tan apurado en su moto que imagino a su enamorada esperandolo a la luz de las velas para celebrar el amor. Que envidia, en cambio nosotros en la cama comiendo una pizza masa chicle atragantados con el pan con ajo. Le comento a Pedro que no es la mejor elección si de noche de amor se trata porque podríamos intentar ponernos en frecuencia seductora para mejorar la celebración (confieso que a estas alturas del partido lo digo más por rigor que por deseo).

-Nuestra vida sexual es como la Coca Cola, me comenta Pedro al tiempo que llena su vaso con la gaseosa líder.

- ¿Cómo la Coca Cola?. Cuando pienso en una Coca Cola imagino algo fresco, espumoso, adictivo y excitante, por lo tanto, hay dos posibilidades.

Posibilidad uno: mi marido es un negador por excelencia que no quiere enfrentar nuestra paupérrima actual realidad sexual.

Posibilidad dos: mi marido es un amoroso que adorna nuestra paupérrima actual realidad sexual para hacerme sentir bien porque estoy embarazada, porque me quiere, porque llevamos once años de matrimonio y el matrimonio pasa por periodos y…

Pedro interrumpe mi teoría mental para desarrollar su metáfora

-Es como la Coca Cola porque antes era normal, después light y ahora es cero.

Emerge una posibilidad tres: mi marido es un troglodita que utiliza comparaciones burdas para describir una realidad delicada que amerita algo más que una metáfora “Arjoniana”. ¿Qué hago? ¿Me río? ¿Me pongo a llorar? ¿Le pego? ¿Lo abrazo? ¿Me callo? ¿Contesto? ¿Tomo Coca Cola? ¿Me como todos los panes con ajo?

Me pongo a pensar en alguna letra de Ricardo Arjona que esté a la altura de su aberración: “hay pingüinos en la cama por el hielo que provocas“  (un poco dramática de más), “como encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojos” (un poco ofensiva de más), “tu colchón tiene mas huellas que una playa en pleno verano” (un poco melancólica de más) ” el amor es la llave con que abres el grifo del agua en los ojos” (¡No a lugar!) ¡Como se le ocurre tanta estupidez a Arjona y a Pedro y a mí no se me ocurre nada!

-Pero Coca Cola, es siempre Coca Cola,  igual es rica y el envase no es retornable. Dice Pedro terminando su vaso al seco y abrazandome fuerte.

- Me enseñaste muchas cosas de la cama, que es mejor cuando se ama y que es también para dormir”. Canto bajito acurrucada en sus brazos, Pedro me mira curioso.

- Es de Arjona, un poeta el hombre. Feliz día de los enamorados, mi amor.

Pedro sonríe y nos dormimos cucharita.

P.D: sueño con Arjona acompañado de dos extraterrestres, uno rojo y otro amarillo. Creo que son Bilz y Pap. No se que significa pero despierto sonriente y todavía abrazada por mi enamorado.

 

 

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