En los últimos años, el déficit de vivienda social en Chile ha disminuido principalmente en los sectores vulnerables (primer quintil más pobre), mientras que se ha mantenido relativamente estable en los sectores emergentes y medios. Esto, por una parte, debido al énfasis que se le dio al programa Fondo Solidario de Vivienda que atendía principalmente a este sector y, por otra, debido a que muchas de las familias de sectores vulnerables han salido de esa condición, es decir, han migrado al sector emergente o medio.
El gobierno del Presidente Piñera, a través de su política habitacional, ha querido focalizarse en dos grupos. Con el Subsidio para Grupos Emergentes y Clase Media, publicado durante el año 2011, ha puesto énfasis en los sectores emergentes, que representan un setenta por ciento del déficit total de viviendas sociales.
Esto se ha materializado de dos maneras: cambiando la lógica y el funcionamiento en la entrega de los subsidios y, aumentando la cantidad de subsidios a entregar. De este modo, si en los años 2009 y 2010 se entregaron algo más de cuatro mil subsidios anuales para estas familias, en los años 2011 y 2012 se proyectó la entrega de 16 y 22 mil subsidios, respectivamente.
Estos subsidios consisten en una ayuda para la construcción o la compra de una casa cuyo valor va desde las 500 UF a las 1000 UF. Dependiendo del valor de la vivienda, y de manera decreciente, en la medida que aumenta el valor de ésta, el Estado subsidia parte del valor y el saldo debe ser aportado por el postulante a través de un ahorro mínimo y un crédito hipotecario.
Los resultados, en términos de la cantidad de postulaciones ingresadas, han sido un éxito, según manifiestan desde el Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Se estima que cerca de treinta mil personas se acercan al MINVU a postular en cada llamado. Sin embargo, aún falta afinar la puntería en términos de la focalización en la entrega de dichos recursos.
Esto debido a que, en la práctica, las entidades crediticias no están dando créditos hipotecarios bajo las 300 UF, lo que se traduce en que los postulantes cuya situación de ingresos les permite comprar una vivienda de entre 500 UF y 750 UF, no son sujetos de crédito, por lo que quedan excluidos. Esta es una tarea pendiente que el actual gobierno debe resolver a la brevedad para así mantener el foco en quienes más los necesitan.
El otro foco está puesto en las familias de sectores vulnerables. Hoy en día existen cerca de 150 mil familias de sectores vulnerables con carencia habitacional. De estas, cerca de un veinte por ciento viven en campamentos. Especial énfasis se le ha dado a estas familias de campamentos, a través de la creación de comisiones presidenciales y del tremendo aporte que hacen diversas instituciones. Pero también es urgente dar una solución a los miles de familias que viven de allegados, ya que ellos también viven en condiciones de extrema vulnerabilidad como el hacinamiento, por ejemplo.
Hace muy poco se publicó en nuevo decreto DS49, que reemplaza al Fondo Solidario de Vivienda, y se proyecta la entrega de algo más de treinta mil subsidios para este año 2012. Esperamos que en la aplicación de este nuevo decreto, se incorporen medidas efectivas de focalización que incluyan tanto a familias de allegados como de campamentos, y también se incorporen medidas preventivas en cuanto a la calidad de las viviendas y de su entorno para evitar así que en veinte años más tengamos que volver a crear comisiones que reparen los condominios que hoy se construyen.
