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Opinión

Ojalá todos los colegios fueran como el mío

Ojalá todos los colegios fueran como el mío Ojalá todos los colegios fueran como el mío

La esperanza de seguir estudiando se va perdiendo en los adolescentes, porque encuentran fome ir al colegio. ¿Ustedes podrían estar jornada completa cada día que haya clases en el año, sentados, tratando de acordarse de todo lo que el profesor dice para después rendir una prueba que solo mide tu memoria y no tu verdadero aprendizaje?¿Acaso el modelo educativo cambia algo? ¿Por qué? Si los derechos mínimos de un estudiante es sentirse cómodo en el lugar de aprendizaje.

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Presidenta del centro de estudiantes del colegio Padre Pedro Arrupe, de Quilicura, y estudiante del Diplomado de Liderazgo y Derechos Estudiantiles de la Cátedra Unesco.

Voy en tercero medio en el Colegio Padre Pedro Arrupe, de Quilicura. Mi colegio es muy bacán porque el pensamiento que existe sobre el aprendizaje es algo distinto a los demás.

El rector de mi colegio tiene en mente un proyecto, en el que cada estudiante tiene la posibilidad de aprender fuera de la sala de clases, porque no todos los aprendizajes se adquieren entre cuatro paredes. Al contrario, debemos aprender de nuestro país, el valor de la naturaleza, aprender del compañero del lado. La frase que siempre dice rector es “sentirse regalados”.

Los proyectos parten desde octavo hasta cuarto medio. Hacemos campamentos por curso: Parque Nacional Conguillío (primero medio), La Araucanía (segundo medio), Isla de Pascua (tercero medio, un estudiante, por 18 días). Esa experiencia me tocó vivirla a mí este año. Compartí con personas de la isla y aprendí mucho.

En la isla el clima era muy cambiante. Despertaba y había un sol gigante. Iba a tomar desayuno y se ponía a llover, terminaba de tomar desayuno y volvía el sol. Era como vivir las cuatro estaciones del año en un día, todos los días. Su cultura es realmente hermosa, los niños en la clase de arte tallan piedras con formas de petroglifos. También todo es totalmente limpio. Estuve 18 días y nunca vi un papel en el suelo, menos una colilla de cigarro.

En mi colegio, los estudiantes de básica también tienen actividades fuera del colegio, por el día.

Mi colegio es técnico profesional, el director de ciclo se encarga de una iniciativa que se llama Experiencia Empresa, que es vivir la experiencia laboral durante dos semanas, cuando estás en tercero medio y dependiendo lo que cada uno está estudiando: mecánica automotriz o administración de empresas. Cada estudiante lo vive en lugares reconocidos: automotores Hyundai Gildemaister o Banco Itaú. Esto nos ayuda a conocer más sobre lo que decidimos estudiar en la enseñanza media. Después, cuando estamos en cuarto, el director de ciclo nos busca la práctica y al salir del colegio nos brindan becas a institutos, como Inacap.

El colegio apoya a cada estudiante en todo momento, siempre preocupados de nosotros y acompañándonos en estudios superiores.

Otra cosa que quiero mencionar es que nunca nos preparan para el Simce. Los profesores pasan la materia como ellos quieran, ingeniándoselas. No es que estén todas las clases diciendo “tienes que estudiar esto porque se viene el Simce”. ¡No! Cuando llega el día, nos esperan en el casino, con desayuno: un sándwich, un jugo, barras de cereal. Nos dan una charla motivacional y nosotros damos el Simce con los conocimientos que tenemos. Así logramos la excelencia. Por ejemplo, en 2014, el octavo obtuvo 287 puntos en matemática y en 2015, 299 puntos. ¿Se imaginan todos los colegios sin preparar a los niños para rendir el Simce? Los niños serían más felices, por no tener esa presión de que les tiene que ir bien.

¿Qué pasaría si este tipo de educación se implementará en cada colegio de Chile? Para mí son las experiencias las que me otorgan aprendizajes. Siento que no vuelvo a ser la misma. Cada aventura -por pequeña que sea- se queda en mi corazón.

Mi experiencia positiva no siempre existe en otros colegios. Como soy la presidenta del centro de estudiantes de mi colegio, tuve la oportunidad de participar en un Diplomado de Liderazgo y Derechos Estudiantiles, organizado por la Unesco, con jóvenes de distintos colegios, centros de formación técnica y universidades. Allí, mis compañeros me comentaron que sus colegios no eran como el mío.

Un día le dije a una amiga: cachai que en historia estábamos viendo el tema de Allende, el golpe militar, Pinochet, etc. Y mi profe se consiguió entradas para ir al Estadio Nacional, donde hubo masacre y tenían a los de izquierda presos por no tener ideologías capitalistas. Mi amiga dijo: cha, a mí no me llevan ni al estadio de Quilicura.

Pienso que los colegios desperdician muchas cosas. La esperanza de seguir estudiando se va perdiendo en los adolescentes, porque encuentran fome ir al colegio. ¿Ustedes podrían estar jornada completa cada día que haya clases en el año, sentados, tratando de acordarse de todo lo que el profesor dice para después rendir una prueba que solo mide tu memoria y no tu verdadero aprendizaje?¿Acaso el modelo educativo cambia algo? ¿Por qué? Si los derechos mínimos de un estudiante es sentirse cómodo en el lugar de aprendizaje.

En el diplomado de la Unesco también conocí la teoría del profesor Howard Earl Gardner, de la Universidad Harvard, que dice que hay distintas inteligencias y que cada uno aprende de una manera diferente. En Chile, la Ley General de Educación dice que debemos desarrollar nuestro máximo potencial, pero eso no ocurre. He conversado con muchos amigos y compañeros y todos opinan que en la visión que tiene Chile sobre la educación esto no pasa. Hay colegios muy estrictos que sólo quieren crear mentes cuadradas. Me gustaría que esa realidad fuera distinta, que ojalá todos los colegios de Chile fueran como es el mío.

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