El fútbol nunca deja de sorprender, quizás por eso me atrae tanto, me gustan las sorpresas. Aunque no siempre. En fin, el otro día leí que Colo Colo tiene 57 jugadores con contrato vigente, incluyendo todos los de su plantel profesional más los que andan a préstamo por distintos clubes a lo largo de todo Chile. ¿Alguien puede corroborar eso? Porque el dato, pese a lo llamativo, no ha sido fuente de mayores comentarios, lo que también me sorprende.
¿Cómo llega un club a tener tantos jugadores contratados? Se me ocurre que los contratos han sido hechos a muy largo plazo entonces cuando no son requeridos para jugar deben irse a otro lado pero mantienen su contrato con el club. Y al llegar otros jugadores nuevos a reemplazar a los que parten se va aumentando la cantidad den jugadores contratados. Si así fuera, ¿se supone que los que están a préstamo son todos peores que los que se quedaron en Colo Colo? No hay que saber tanto de fútbol para darse cuenta que algunos jugadores no dan el ancho. Ni el largo. Qué mala publicidad para los que están afuera del club, cualquiera puede concluir que son peores que los que están jugando.
Pero es difícil equivocarse tanto. Quizás no es que sean malos y el problema es otro. Ese muchacho Olivi, por ejemplo, claramente tiene problemas en la azotea, y seguramente en el corazón también. Porque la patada que pegó no sólo pudo costarle una lesión importante a un jugador de fútbol, lo que demuestra una gran deslealtad con su propia profesión. También significó dejar a sus compañeros con un hombre menos cuando todavía quedaban varios minutos en que si bien el partido parecía perdido, todavía no se perdía la dignidad.
Cualquiera de los otros 10 podrían haber querido salir también y ausentarse de la humillación de los últimos minutos, bailando al ritmo del rival más enconado. De hecho otro compañero lo siguió, pese a llevar pocos minutos en la cancha, prefirió seguir a Olivi y dejar a sus compañeros con 2 menos. Me parece una cobardía grande, no sé si será sancionada internamente por sus propios compañeros. “Ey Olivi, ey Fierro: ¿por qué te fuiste cuando todavía quedaba partido? ¿Por qué tengo que seguir corriendo yo mientras tú ya estás en la ducha?”
Se me ocurre que eso podría pasar perfectamente. Quizás si se pudiera entrar al camarín al final del partido nos encontraríamos con algo de ese tipo. O alguna otra sorpresita.

