Viernes, 24 de mayo de 2013

Osses

/AgenciaUno./AgenciaUno.

Para mí es un mal árbitro, por 2 razones fundamentales. La primera es que se equivoca más que el promedio. La segunda es una razón más poderosa todavía: el tipo pone sus ganas por delante de sus cobros. Osses no tiene ningún inconveniente en cobrar deliberadamente mal si es que le da la gana.

En el fútbol chileno todos se conocen. Todos sabemos quiénes son de una manera y quiénes son de otra. Hasta los hinchas lo saben, aunque a veces su mirada fanática no los deje ser objetivos en alguna opinión. Enrique Osses lleva tiempo en el arbitraje y siempre ha sido de estilo enérgico, de esos árbitros prepotentes que se tienen bien ganada la pifiadera que reciben antes de empezar a equivocarse.

En el fútbol es todo tan discutible, que hasta su calidad de árbitro puede ser debatida. Para mí es un mal árbitro, por 2 razones fundamentales. La primera es que se equivoca más que el promedio. La segunda es una razón más poderosa todavía: el tipo pone sus ganas por delante de sus cobros. Osses no tiene ningún inconveniente en cobrar deliberadamente mal si es que le da la gana.

Puede ser porque se molestó por un reclamo o porque alguien le dijo algo cuando él no quería que nadie le hablara. Si eso pasa, Osses cobrará en contra de quien lo molestó, aun cuando no corresponda. Buscará la forma de perjudicar a quien según él lo merezca. No tiene ningún control sobre su propia conducción, es decir no “dirige”, que es el término que le gusta acuñar a los árbitros. Si algunos analistas lo han evaluado bien, sólo es muestra de la mediocridad de los propios analistas.

Es necesario recalcar que lo de este árbitro no pasa, a mi juicio, por plata ni por poder ni por la imagen que la gente se haga de él. Osses no es capaz de sobreponerse a su propio ego, a sus propios complejos. ¿Complejos de qué? Que lo diga un siquiatra, serán de poder, lo molestaban en el colegio por perno o malo para la pelota, o lo mandan mucho en su casa, no sé, pero algo hay que no le deja cobrar lo que corresponda, se nubla y ya no ve más que el pito y un deseo de hacer daño a quien se le atravesó en su espacio de autoridad y protagonismo.

Tengo varios, no un uno ni dos, sino varios recuerdos de partidos de Osses que terminan mal, con jugadores de ambos equipos queriendo matarlo. En la final de la U y O’Higgins aparte de los increíbles y múltiples errores que cometió, hubo una situación que lo retrata tal cual es: los rancagüinos estaban por hacer un cambio (Fuentes por Fernández) que su técnico demoró un par de veces, lo que llevó a Osses a expulsar a Berizzo.

El punto es que después de eso, pasaron varios minutos en que el árbitro no dejó que se hiciera el cambio, sin importarle el reglamento y pese a que la pelota salió de la cancha varias veces, Osses no dejó que el cambio se hiciera. Era la venganza a su enfermiza interpretación de que como lo habían molestado a él, entonces él los molestaría más. Sin ninguna capacidad empática, Osses es un vanidoso que jura que todo gira en torno a él y no puede permitir que alguien lo joda en público.

Un extra sólo para futboleros: fíjense por favor en la jugada previa al segundo gol de la U. Un foul claro de Aránguiz sobre Suárez frente al banco de O’higgins que Osses no cobra porque sería darle el gusto al banco de los celestes que instintivamente abren sus brazos pidiendo el evidente foul. Eso es irresistible para Osses, no puede superar que alguien vaya a pensar que cobró porque se lo piden.

No creo que sea vendido, ni ladrón ni hincha de la U (quién sabe). Simplemente es acomplejado, egocéntrico y malo. Tampoco es tan grave, sólo no lo dejen arbitrar partidos definitorios. (Entre paréntesis, esto no tiene que ver con el título de la U, que fue el mejor equipo del semestre).

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