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Otra mirada al bombazo

Otra mirada al bombazo Otra mirada al bombazo

Hay un clima de terror en toda la gente. De derecha, de izquierda, en los estudiantes, en los trabajadores, en quienes no están interesados en política. Son los efectos del bombazo. Sus efectos no son sólo físicos ni estructurales ni alcanzó sólo a quienes estaban en el metro a esa hora. Todos somos víctimas del bombazo.

Janet Noseda

Por


Psicóloga. Magister en psicología clínica. Especialista en género y diversidad sexual.

El lunes una bomba explotó en Escuela Militar. “Un atentado terrorista”, dijeron los medios… e inmediatamente, fuimos bombardeados de igual o peor forma a través de un periodismo barato y sensacionalista, que hace más daño que una bomba, porque alcanza a más gente, porque se repite una y otra vez y porque esparce el terror en la población… igual cómo veíamos que se esparcía el humo en el metro Escuela Militar.

Observo este fenómeno con mis ojos de psicóloga (no me gusta el término, porque estoy a favor de los locos y porque cada quien sabe quien es sin necesidad de que se lo diga otro ostentado un título de poder), analizando, pensando, reflexionando. Una bomba. Sí, causa miedo, causa rabia, porque es injusta… alcanzó a una mujer del aseo y le quitó una parte de su mano. ¿Quien puso la bomba y con qué objetivo? Veo desplegar el contingente policial sobre la ciudad. Se llama al Consejo de Defensa del Estado. Veo en las noticias que van a perfeccionar la ley anti terrorista. ¿Qué consecuencias va a traer esto para el movimiento social de ese Chile que se paraba firme frente a la injusticia?, ¿puede un movimiento social tan grande como el que se venía desprendiendo desde hace unos años, seguir con la misma fuerza o el miedo los va a paralizar?

Me levanto y tomo un café. También he sido víctima del bombazo. Tengo miedo. Temo que esto se utilice cómo excusa para “tener mano firme” contra la delincuencia, siendo que se confunde al delincuente con el ciudadano común, con el estudiante que marcha pidiendo lo que es justo. ¿Va a traer esto como consecuencia, lumazos más fuertes en las marchas, cuando las voces se alcen más de lo que se nos permite?

Bebo mi taza de café pero mi mente sigue divagando. Pienso en la sociedad, en la gente… ¡y es que la sociedad somos todos! Son aquellos que  resultaron lesionados pero también lo son esos que en ese mismo metro, usando esa misma línea, llamaban a no pagar el pasaje, reclamando por altos costos por un mal servicio. No quiero que por este bombazo, las voces de esa gente trabajadora que se alzaba, tenga que ahora callar. No quiero que las esperanzas de que sus días sean más justos, se vean aplacadas por el miedo a reclamar.

Reviso twitter y me doy cuenta de que no estaba tan equivocada. El bombazo trae repercusiones y fantasmas, “delirio de persecución y paranoia”, dirían mis colegas, en la extrema derecha. Ellos también fueron víctimas del bombazo. También tienen miedo. La cuenta en twitter de “Patria y libertad”, hace un llamado a “los patriotas chilenos” para unirse y hacer frente a los enemigos, a los terroristas. Se repite de nuevo el mismo escenario previo a la dictadura y el que rondaba durante sus peores años, donde se mató y torturó a gente persiguiendo a un fantasma que nunca existió. “¡Dime donde están las armas!”, le preguntaban a alguien aullando de dolor que nunca tomó un arma. La extrema derecha también teme y tiene fantasmas (pero son peligrosos cuando creen que el fantasma ha aparecido).

Hay un clima de terror en toda la gente. De derecha, de izquierda, en los estudiantes, en los trabajadores, en quienes no están interesados en política. Son los efectos del bombazo. Sus efectos no son sólo físicos ni estructurales ni alcanzó sólo a quienes estaban en el metro a esa hora. Todos somos víctimas del bombazo.

En momentos como estos es buena sentarse con calma, respirar profundo, reflexionar. No permitamos que el miedo nos paralice o que nos movilice a acciones que ya en el pasado nos hicieron mucho más daño que un bombazo. No permitamos que los medios de comunicación alimenten nuestros fantasmas internos. No permitamos que el bombazo reprima nuestros sueños y nuestro derecho a marchar. No permitamos que el bombazo nos haga golpear a nuestros hermanos, a reprimirlos, cuando están marchando por los mismos derechos que todos queremos. No pongamos a los autores de la bomba en el rostro de gente inocente, que sólo quiere decir lo que no es justo.

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