Lunes, 20 de mayo de 2013

Poca incertidumbre, pero mucha emoción

final copa del rey barcelona vs athletic de bilbao

Graderías llenas, dos tercios con hinchas del Athletic y un tercio del Barcelona. Afuera, las hinchadas compartían con alegría, sin insultos, sin dramas. En la previa, la música mantenía a la gente contenta, incluyendo bandas en vivo de catalanes y vascos.

Desde temprano, las calles de Madrid estaban dominadas por hinchas de los equipos finalistas. Miles de bilbaínos en una zona especial, una gran carpa, pantallas, tiendas, comida y mucha cerveza para esperar el partido y en muchos casos para verlo, porque son más los que no tienen entrada. La ilusión del triunfo que intenté aplacar en cada conversación para reemplazarla por el orgullo de haber llegado hasta esta instancia no convencía a ningún hincha, soñaban con ganar la final.

En el estadio, todo fue casi tal como se esperaba, pero no por eso fue menos emotivo. Graderías llenas, dos tercios con hinchas del Athletic y un tercio del Barcelona. Afuera, las hinchadas compartían con alegría, sin insultos, sin dramas. En la previa, la música mantenía a la gente contenta, incluyendo bandas en vivo de catalanes y vascos.

El partido se resolvió rápido, a los 3 minutos el Barcelona abría la cuenta e iniciaba un dominio claro que le daría 2 goles más en 30 minutos. Era mucha la diferencia, son 20 años de trabajo contra uno del equipo de Bielsa, además de la diferencia de categoría individual de los jugadores, que en algunos casos se nota más por la desventaja que asume el Athletic al no permitirse buscar refuerzos fuera de sus orígenes.

El segundo tiempo fue diferente, los jóvenes bilbaínos marcaron mejor y el Barcelona ya no tuvo el control del partido, confiados en que el partido ya los tenía como justos ganadores. De todas formas el Athletic tuvo un par de oportunidades de descontar, un gol que merecían ellos y los miles de hinchas que seguían alentando, con una pasión y un orgullo emocionantes que ponían por sobre la pena que les estaba causando lo que veían y no había cómo contrarrestar. En fin, así es el fútbol, hay que entenderlo y disfrutarlo. Llegaron más lejos de lo esperado, pero todavía no alcanza para amagar al mejor equipo de la historia, que con un opaco Alexis sumó un título más para despedir con honores a Guardiola, que cierra un ciclo inolvidable mientras Bielsa cierra un año de proezas y frustraciones finales que seguramente lo tendrán perturbado por un buen tiempo. Sólo la perspectiva del tiempo darán cuenta del gran mérito de lo que hizo este equipo, de lo que provocó en su gente y de lo que aportó al orgullo de quienes se sienten y quieren ser un país independiente de 2,3 millones de habitantes.

Para terminar, una palabra para las hinchadas. Los del Athletic aplaudieron de pie la vuelta olímpica de los campeones, una celebración sobria que nunca agravió a los riales derrotados, como entendiendo que son adversarios necesarios para que todo esto suceda y hay que respetarlos. Afuera, otra vez se encontraron las hinchadas, caminaron juntos, compartieron el metro y luego varias cervezas más.

Sin insultos, sin dramas. Sin bombos ni bengalas. Sólo pasión. Pasión y cultura.

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