Miércoles, 19 de junio de 2013

Política en Los Cabos

CUMBRE DEL G20 EN LOS CABOS

Que si los líderes de los gobiernos y la comunidad global de negocios realmente pretenden contribuir a los objetivos de crecimiento económico y desarrollo social, tomen conciencia que detrás de los números hay muchos Pedros.

Los Cabos debe ser un lugar hermoso. Está en México, en el exteemo sur de Baja California. Me contó una amiga que entre soñar el paraíso y estar en Los Cabos, se queda con lo segundo. Me aseguró que era un lugar exclusivo. Recorrí por los paisajes, los hoteles en esos paisajes, las caras en los hoteles en esos paisajes…

Había fotos preciosas que transmitían sensaciones de éxtasis. No había ninguna foto de Pedro, un chico de 9 años que vive en una villa miseria, cerca del downtown de Buenos Aires. Pedro se había clavado en su pié algo que ya no estaba, pero que había dejado una inflamación dramática. Su abuela, una señora de unos 80 años casi ciega, lo tenía a su cuidado.

Y, justamente, para cuidarlo, le había apoyado una cebolla sobre la herida afiebrada, a manera de apósito y poción al mismo tiempo. Una terapia médica contemporánea que se aprende durante una etapa de la vida que se llama pobreza extrema. Estaban en una casilla pequeña. Desde el rincón en el que Pedro lloraba por el dolor, podía escuchar cómo su madre daba a luz al quinto hermano de la familia. También le dolía.

En Los Cabos se reunió el Grupo de los 20. El nombre es perfecto: es un grupo de ”de” ellos. Les pertenece a ellos. A esos 20. Quizás “grupo” es un eufemismo para designar a los propietarios del mundo, aunque parece evidente que algunos son más propietarios que otros.

Entre esos 20, gente con poder si existe, hay personas que conducen países que tienen algunos problemitas. Nada que les moleste demasiado. Ni de cerca es grave. Pobreza, indigencia, exclusión, discriminación, hacinamiento, hambre, crisis por burbujas y burbujas de crisis, guerras, guerritas, guerrillas… No es que se les pueda culpar de que esos problemitas los hayan generado ellos. En alguno casos tienen dos o tres siglos o más o menos, pero no empezaron el mes pasado. No es su culpa.

Me preguntaba esta mañana, a qué técnica de preparación recurren, quién les hace media training. Porque alguna preparación tienen que tener para contar el vacío. Para decir la nada. Para hacer sin siquiera recordar lo que hay que dijeron que hay que hacer cuando se vuelvan a sentar en sus autos blindados.

Algo deben tomar para que la sensibilidad se les vuelva agua. Para no sufrir con Pedro. Para no sufrir por Pedro. No digo que tengan que sesionar en una favela. Digo, ingenuamente, que dejen de ser “grupo”. Que sean “todos”.

Que si los líderes de los gobiernos y la comunidad global de negocios realmente pretenden contribuir a los objetivos de crecimiento económico y desarrollo social, tomen conciencia que detrás de los números hay muchos Pedros. Que el PIB no llega a medir la producción de cebolla que se destina a “usos medicinales”. Que, en fin, la están cagando. Basta mirar el mundo.

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