Pareciera que a nadie dejó contento la política energética nacional anunciada recientemente por el presidente Piñera. En La Tercera aparecieron al unísono una columna y carta indicando sobre los riesgos a la competitividad de aumentar la generación renovable no convencional. Apareció un artículo sobre el impuesto al carbono, describiéndolo como casi un instrumento antojadizo, con una entrevista blanda al gerente de AES Gener (más conocidos por Alto Maipo, Tocopilla, Ventanas). Apareció un artículo atacando la sustentabilidad de los paneles solares, por su posible generación de residuos al cabo de 20 años. En una columna, Sara Larraín dice que esta política es digna de los años 80. ¿Quién tiene la razón? Ninguno.
Me tocó asistir al lanzamiento de la política hace una semana. La política se conocía hace rato (fue lanzada en una reciente cena del sector eléctrico). A mí lo que me alienta es lo que hay entre líneas. Cuando Piñera sale del discurso y habla con espontaniedad. La eficiencia energética es el primer pilar. Él dice que energía derrochada es daño innecesario al medio ambiente. Al hablar de energía renovable reconoce el enorme potencial en Chile, con desiertos con la mayor irradiación solar del mundo, un borde costero con enorme potencial eólico.
Siento que él dice esto no para la foto, sino con auténtica genuinidad, más que nada porque es verdad. Por otro lado repite hasta el cansancio la cifra de que la energía consumida crece al 7% anual, obligando a duplicar la matriz en la próxima década. La verdad es que ha sido cerca al 4% anual y la matriz se duplica cada 16 años. Si bien hay urgencia en crecer en generación, no se acaba el mundo si no se aprueban todos los proyectos.
Claro la política energética declara que la energía hidráulica tiene que avanzar, lo que inquieta a ecologistas. Si bien comenta que se deben descartar algunos cursos para la explotación energética, y que debemos avanzar en transformarnos en una potencia hidráulica. Pero por otro lado anuncia licitar bloques de energía renovable (algo que ayuda la viabilidad de estos proyectos, porque se les asegura precio), net metering, lograr un 20% de energías renovables al 2020 (veamos en el mundo cuántos países se han puesto esta meta, no son muchos), y la creación de un impuesto al carbono (solo un par de países lo han hecho). Son medidas que son más progresistas que el programa de Frei, y cercano a lo que propuso Marco Enríquez (aunque el impuesto al carbono no fue propuesto).
¿Podemos lograr el 20% de energías renovables al 2020? ¿Podemos reducir nuestro consumo futuro en 12%? Claro que sí. Luego de terminarse los subsidios a la energía solar en España los precios han bajado estrepitosamente.
En Chile se está llegando a 1.5millones de USD/MW instalado, lo que en el norte permite generar cercano a 100USD/MWh (mucho más barato que diesel, gas natural, y perfectamente competitivo con el carbón). Eso hace que los proyectos nuevos solares están en franca explosión, incluyo con AES Gener anunciando un proyecto Solar Los Andes, de 220 MW. Es sol de Punta Arenas es 30% mayor que el sitio de la planta solar más grande de Europa.
Probablemente lo que en el mundo se define como “buen sol” llega hasta Puerto Montt. Atacama tiene niveles de irradiación que permiten recuperar la inversión en casi la mitad de en Santiago. A nivel comercial vemos gente que ya pilló el tema. Proyectos de regadío solar, claramente más barato que motobombas. Falabella con generación fotovoltáica en Calama, San Bernardo, entre otros, permite tener sistemas de respaldo energético que brillaron en el terremoto, cuando nadie tenía energía. Sistemas que recuperan su inversión en 5 a 8 años. Vemos la comandancia en jefe de la FACH que instaló 15kW inyectando a red lo que le sobra.
O vemos el caso de mi casa, con un factor de planta de 17%, ubicada en pleno Santiago, generando 1,4 kW, e inyectando a red lo que me sobra. Con Net Metering podré venderle oficialmente la energía a Chilectra si es que genero más de lo que consumo. Este es un enorme avance porque si vivo en una ciudad me evito las baterías. La red es mi batería. Si me sobra, inyecto, si me falta, saco. Se construyó en 2 días. Usa 4m2 de mi techo (me parece que hay que tapar el desierto a paneles para suministrar energía es una franca exageración). Imagínense si tuviera algún tipo de incentivo. Hoy recupero mi inversión al mismo tiempo que un Californiano (con sus descuentos de impuestos). Si replicáramos el régimen de descuento de impuestos de USA mi inversión se paga en 5 años. Pero se paga en 10. Es que Chile es uno de los pocos lugares del mundo donde la energía solar es rentable sin subvención. Es una combinación entre el enorme potencial y altos costos energéticos. A partir del 2022 recupero mi inversión y desde entonces toda la energía que llegue a mi panel será gratis (10 años más, hasta cuando dejen de funcionar el 2032). ¿Por qué no meter estos sistemas a los créditos hipotecarios? ¿Un crédito solar con aval del Estado?
Pero ¿qué pasa si es que la energía solar sigue su tendencia a la baja?. Un estudio de Bloomberg indica que al 2017 la energía solar pv podría ser más barata que la a carbón. Y creo que se está quedando corto con los últimos proyectos. Si en Chile baja el costo a 3USD/W instalado (yo pagué 5) estamos hablando de recuperar inversiones en 6 años. Perfectamente razonable. Y lo más lindo es que esto lo construimos en 2 días. Hidroaysén demora 15 años. Y junto con el desarrollo de redes inteligentes, podemos tener la generación distribuida. Que las casas generen energía y sean parte de un gran sistema resiliente de energía. Si se corta la luz en un troncal… no importa. Se cubre con la generación de las casas. ¿Y la minería? Puede hacer lo mismo, evitándose una línea de transmisión absurda, ya que la generación solar concide con la demanda en el Norte. Y en los momentos que no brilla el sol, o sopla el viento, prendemos una central de ciclo combinado de gasifición integrada con carbón de Isla Riesco.
Lo que digo no es ciencia ficción, no es de hippies (el Departamento de Defensa de USA se cansó de perder soldados protegiendo petróleo para generadores en sus bases y ha invertido en energía solar en forma brutal, 7GW potenciales recientemente anunciados). Es el camino para una matriz energética diversa, consensuada, distribuida, resiliente, y limpia. A algunos les huele a patchulí. A mi me huele a eficiencia, sentido común, y más importantemente, a gastar menos por nuestra energía que es cara y sucia.
La política energética del Gobierno no es perfecta, pero prefiero ver el vaso medio lleno. Y está harto más lleno de lo que se esperaba de un gobierno de derecha. Pero por otro lado si los cifras económicas dan, ¿por qué debería ser de otra manera?
