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¿Por qué #NoLosDejaremosSolos?

¿Por qué #NoLosDejaremosSolos? ¿Por qué #NoLosDejaremosSolos?

Me considero, como muchos otros en Chile, un firme promotor de la vida de los niños que están por nacer y la protección social a las mujeres que cursan embarazos vulnerables. Me ha tocado participar en 5 campañas a lo largo de todo Chile para hablar con las personas y recolectar firmas en apoyo a las medidas que proponemos, ahí pude ver que eran muchos los que, tal como me ocurrió, cambiaron de opinión porque se dieron cuenta que el aborto no es una solución justa ni efectiva, ni para las mujeres ni mucho menos para aquel hijo que está en su vientre.

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Presidente de la Fundación Chile Siempre

A lo largo de toda mi vida escolar hasta tercero medio, nunca me había cuestionado el tema de la discusión sobre el aborto. En general no creo que sea un tema que se hable día a día en los hogares y tampoco en las escuelas ni colegios. Muchas veces se cree que es un tema determinado exclusivamente por las creencias religiosas y se le ve alejado de la discusión racional.

Cuando por primera vez me plantearon el aborto como discusión racional me lo cuestioné, pero debo admitir: respondí de “güata”. En lo primero que pensé fue en las personas cercanas a mí y en la situación de verlos sometidos a pasar por tales circunstancias. Indudablemente sabía que la vida del que está por nacer merecía nuestro mayor respeto tanto personal como social, sin embargo los llamados casos “excepcionales” son los que más me hacían ruido.

La Presidenta Bachelet ha presentado un proyecto que legaliza el aborto en tres causales: en caso que peligre la vida de la madre, en caso de inviabilidad fetal y en caso de violación, precisamente los casos en los que hace 6 años tal vez hubiese estado a favor. Sin embargo hoy soy un firme partidario de la vida en todas las circunstancias y del apoyo a las mujeres que sufren embarazos difíciles.

Supe que cuando corre peligro la vida de las madres no es necesario una ley de aborto ya que los médicos aplican el tratamiento que requiere la mujer, aún cuando ese tratamiento como causa no deseada traiga como consecuencia la muerte del hijo en su vientre, cuestión que queda respaldada, por ejemplo, con que nuestro país posee la tasa más baja de mortalidad materna de toda América Latina. En segundo lugar, supe que si la vida comienza desde la concepción y todos los seres humanos tienen dignidad solo por el hecho de serlo, a los llamados “fetos inviables” hay que tratarlos como lo que son: enfermos terminales, lo que significa el imperativo de que toda la sociedad concurra en su apoyo y que no predomine la cultura de lo desechable y deshacernos de los más débiles. Por último, supe también que en el aborto en caso de violación se le da la pena más grande a quien es totalmente inocente, en vez de optar por proteger a las mujeres y darles el apoyo verdadero que necesitan en tales circunstancias, y por supuesto castigar como corresponde al verdadero culpable.

No hubiera llegado a tales conclusiones de no ser por haber tenido horas de conversaciones con amigos que me explicaron que hay soluciones verdaderas aunque más complejas al problema social de los embarazos vulnerables, sin ellos probablemente tendría convicciones más débiles en estos importantes temas. Al mismo tiempo conocí “Siempre por la Vida”, una institución que se dedicaba precisamente a promover estas ideas para que gente como yo, que nunca recibió formación al respecto, pudiera saber en qué consistía la discusión del aborto y la de la dignidad de las personas, y asumiera la cultura de la vida como un desafío por el cual valía la pena trabajar.

Me considero, como muchos otros en Chile, un firme promotor de la vida de los niños que están por nacer y la protección social a las mujeres que cursan embarazos vulnerables. Me ha tocado participar en 5 campañas a lo largo de todo Chile para hablar con las personas y recolectar firmas en apoyo a las medidas que proponemos, ahí pude ver que eran muchos los que, tal como me ocurrió, cambiaron de opinión porque se dieron cuenta que el aborto no es una solución justa ni efectiva, ni para las mujeres ni mucho menos para aquel hijo que está en su vientre.

Las circunstancias sin duda han cambiado, porque hoy la Presidenta ha presentado el proyecto de aborto y cuenta con una hipotética mayoría en el Congreso que podría aprobar una iniciativa de este tipo. Sin embargo, a pesar de lo anterior la sociedad civil se ha pronunciado. Sabemos que muchos parlamentarios tienen dudas en cuanto a esta propuesta: esperamos que se informen adecuadamente y tomen la decisión que favorezca la vida de tantos niños. El pasado lunes 23 de marzo fuimos miles los que le pedimos a la Presidenta que retire el proyecto que ha presentado y que apoye las medidas en apoyo a las mujeres que padecen embarazos vulnerables. Lo anterior, con la convicción de que cada niño que se salva, hace que todo nuestro trabajo valga la pena.

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