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Opinión

¿Por qué terminamos el año 2015 con el subsidio de reforestación o DL 701?

¿Por qué terminamos el año 2015 con el subsidio de reforestación o DL 701? ¿Por qué terminamos el año 2015 con el subsidio de reforestación o DL 701?

El nuevo Servicio Nacional Forestal debe contar con recursos importantes si queremos que sea un aporte para el desarrollo forestal sustentable y seguro. De lo contrario, nunca saldremos del Estado neoliberal. Como país debemos hacer un gran aprendizaje de este tipo de catástrofes socio ambientales. Se agradece toda la ayuda internacional, se agradece, especialmente, los vuelos del “Luchin”.

Daniel Núñez

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Diputado del PC por el distrito 8: Coquimbo, Ovalle y Río Hurtado. Dirije Comisión de Recursos Hídricos e integra las comisiones de Economía y Pesca. Sociólogo.

A raíz de los históricos incendios forestales que afectan al centro sur de nuestro país, se promueven diversas iniciativas para poner fin al subsidio de reforestación o Decreto Ley 701.

Por redes sociales circulan noticias y campañas que llaman a terminar con el DL 701 que fue creado al inicio de la dictadura de Augusto Pinochet y que favoreció a la gran industria forestal. Lo cierto es que el respaldo informativo para sustentar esta petición se basa en notas de medios de comunicación fechados en 2015, año en que efectivamente aún estaba vigente.

Sin embargo, ese mismo año, durante la discusión de la Ley de Presupuestos para el año 2016, nuestra bancada del Partido Comunista y la Izquierda Ciudadana, ingresó una indicación para terminar con el nefasto subsidio estatal.

Nuestra propuesta logró un amplio respaldo en la Sala de Diputados. La partida del Tesoro Público, que incluía $326.979.000 millones para subsidios a la reforestación, fue rechazada por 72 votos, mientras que solo 10 se pronunciaron a favor de mantener el DL 701 y 5 manifestaron su abstención. Tras este rechazo, el proyecto de ley de Presupuesto 2017 no incluyó recursos para continuar con el subsidio.

La idea de terminar con el DL 701 surgió tras analizar el rol protagónico que jugó la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) en la colusión del “papel confort”.

Lo horroroso fue descubrir que la gran fortuna de esta gran empresa del grupo Matte se levantó con subsidios estatales. Por lo tanto, no estábamos disponible para seguir entregándole recursos a una firma que se había coludido durante 10 años para estafar a millones de familias chilenas.

Durante el funcionamiento de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados por la colusión del “papel confort”, conocimos en detalle cómo operó el Estado para favorecer a la industria.

El creador del sistema fue el ex yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, quien asumió en 1974 como director de la Corporación Nacional Forestal (Conaf). Hoy controla Soquimich a diestra y siniestra. Durante 40 años se entregaron US$875 millones en subsidios al sector privado. De esos recursos, US$600 millones fueron a parar a dos de los grupos económicos más grandes de Chile, como el grupo Matte y el grupo Angelini.

Entre 1974 y 1997 se bonificaron 952.000 hectáreas con un total de $ 369 millones de dólares, de los cuales 95% fueron directamente a grandes y medianos propietarios forestales, dejando solo 5% de los aportes para pequeños propietarios.

Un mecanismo complementario que utilizó Ponce Lerou para favorecer a las grandes empresas fue la contra reforma agraria. Despojó de sus tierras a comunidades Mapuche para instalar miles de hectáreas de monocultivo de pino y eucaliptus. Calificó falsamente que sus tierras eran improductivas y que, por lo tanto, eran solo de “aptitud forestal”.

Sus medidas han significado la multiplicación de la pobreza para el pueblo Mapuche junto a todas las implicancias negativas para el medio ambiente al reemplazar el bosque nativo por árboles que son grandes consumidores de agua.

La derogación del DL 701 fue un primer paso para terminar con las desigualdades y el modelo neoliberal forestal. Ahora debemos avanzar para concretar una nueva institucionalidad y política forestal.

Se valora que el Gobierno envíe en marzo el proyecto de ley que crea el Servicio Nacional Forestal, organismo que reemplazará a la limitada Conaf, una corporación privada.

Es imprescindible fortalecer el rol regulador y fiscalizador del Estado en la actividad forestal, en relación con los aspectos económicos, sociales, culturales y ambientales. Puntualmente, los incendios demostraron que no pueden colindar plantaciones junto a pueblos, localidades o ciudades, y que se deben subir los estándares de seguridad a las empresas en caso de siniestros.

También se deben reformular el sentido y orientación del sistema de bonificaciones que ha existido hasta ahora para recuperar el bosque nativo y el fomento forestal sustentable y equitativo. La nueva política forestal debe transitar del modelo tradicional extensivo a uno intensivo.

Asimismo, es muy importante generar un genuino desarrollo local mediante el apoyo a las pymes, mejorar la situación de los trabajadores forestales e impulsar el desarrollo de pequeños propietarios agro-forestales. También es clave mejorar e incorporar valor agregado a la comercialización de los productos forestales para promover una verdadera competencia.

El nuevo Servicio Nacional Forestal debe contar con recursos importantes si queremos que sea un aporte para el desarrollo forestal sustentable y seguro. De lo contrario, nunca saldremos del Estado neoliberal. Como país debemos hacer un gran aprendizaje de este tipo de catástrofes socio ambientales. Se agradece toda la ayuda internacional, se agradece, especialmente, los vuelos del “Luchin”.

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