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Opinión

Presidenciales 2017: Diagnóstico incierto

Presidenciales 2017: Diagnóstico incierto Presidenciales 2017: Diagnóstico incierto

"Si en la elección presidencial de 2013 nos asombró la cantidad de aspirantes en primera vuelta (9) es probable que 2017 marque un nuevo hito, o récord si lo prefiere en la materia".

No cabe duda que este año, al menos en términos políticos, será especial y por bastantes razones que no objeto de analizar en esta columna, salvo por un aspecto: candidatos presidenciales.

Porque si en la elección presidencial de 2013 nos asombró la cantidad de aspirantes en primera vuelta (9) es probable que 2017 marque un nuevo hito, o récord si lo prefiere en la materia. Por un lado, y gracias a los constantes y antojadizos cambios a las reglas del juego del Servel, es muy probable que muchos potenciales candidatos se queden sólo en esto, en lo aspiracional, en la medida que sus respectivas colectividades no alcancen el piso mínimo en el refichaje de militantes. De hecho, y en una demostración de su sagacidad, el ex presidente Lagos volvió a reinscribirse en el PPD que, dicho sea de paso, está lejos de cumplir la meta. Lo anterior, en vista y considerando que su precandidatura no logra superar la barrera del cinco por ciento mirando de lejos a Guillier, sería la excusa perfecta (y más digna) para quedar en el camino. Por otro lado, el ex rostro de televisión y actual senador por Antofagasta, Alejandro Guillier, tampoco puede cantar victoria debido a que el Partido Radical (que respalda su precandidatura a La Moneda) está en la misma situación que sus compañeros del PPD. Eso por una parte.

Continuando en la vereda oficialista, puntualmente en el Partido Socialista y en la Democracia Cristiana, si bien no tienen mayores problemas en cuanto a refichaje de militantes sus temas obedecen más bien a pugnas internas, propias de la administración del poder. En el PS, la cosa entre Insulza y Atria está cada día más candente pero como viejos zorros han sabido mantener las aguas mediáticas bajo el precepto de una “tensa calma”, aprendiendo que la ropa sucia se lava en casa. Pero es quizás la Democracia Cristiana la que tiene más conflictuada su alma y cabeza toda vez que la presidenta de su partido, Carolina Goic, informó por la prensa (y no en Junta la cual fue suspendida producto de los incendios forestales) su intención de asumir el desafío presidencial, algo que no cayó del todo bien en el sector falangista de los “chascones” quienes previamente le habían jurado su amor incondicional a Guillier, aunque luego lo negaron, pero cuando el río suena… las aguas están lejos de aquietarse. Y si a lo anterior le agregamos esa tensión latente de continuar o no en la Nueva Mayoría, ese proyecto político que los unió en sacramento con el Partido Comunista, vemos que por un lado hay quienes exigen que Goic vaya sólo a la Primaria oficialista mientras otros demandan que la DC llegue a la primera vuelta con su candidata presidencial quien, dicho sea de paso, aún no ha sido ratificada por la Junta de su partido.

En la vereda contraria, la principal carta presidencial de la Derecha se ha mantenido silente, a ratos acusete, generando toda una suerte de peregrinación hasta las oficinas de Fundación Avanza Chile pidiéndole al ex presidente Piñera que asuma el reto de ser candidato presidencial de su sector, uno que además contempla los apellidos de Ossandón, F. Kast y José Antonio Kast por si las moscas. Ahora bien, los tres últimos, están lejos de ser competitivos, pero podrían salvar el honor del conglomerado opositor.

Y mientras todo esto ocurre en el denominado mundillo de los partidos tradicionales o viejas coaliciones los outsiders, o quienes no pertenecen al establishment, siguen apareciendo: El Frente Amplio proclamó a Alberto Mayol, Nicolás Shea dejó su posición en Socialab para emprender su aventura presidencial y Nicolás Larraín se mantiene gestando movidas para ser candidato. A estos nombres debieran sumarse prontamente Franco Parissi, Tomás Jocelyn Holt, Marcel Claude, Roxana Miranda, Alfredo Sfeir, Luis Riveros (ex rector de la U. de Chile), Carlos Ruiz (Izquierda Autónoma), Carola Canelo (abogada que se hizo conocida por una entrevista donde emplazó a la ministra de Educación, Adriana Delpiano, por el lucro en las universidades), Sebastián Depolo y Claudia Sanhueza (Revolución Democrática), entre otros probables donde, por ejemplo, no sería descabellado encontrar a figuras tales como Leonardo Farkas, Lucy Ana Avilés, Super Tanker o Ilyushin.

En concreto. Por personas con intenciones de colgarse la banda presidencial esta elección presidencial no se quedará, eso es un hecho. Y es que claro, cuando te encuentras en un escenario donde un 60% de la población no sabe por quién votar, la desafección es alta, la deslegitimidad al sistema político atraviesa por su peor momento, no existe coerción (obligatoriedad) al voto apelando a la prerrogativa de la madurez cívica (voluntariedad) de los Ciudadanos y nadie alcanza mayorías porcentuales de aprobación, es lógico que el sentido de oportunidad despierte las pasiones y ambiciones humanas por sacar a muchos dinosaurios de la política que llevan años apernados en el poder. Pero, en un escenario tan abierto y especulativo como el actual, bien podríamos pensar que no necesariamente el remedio podría ser mejor que la enfermedad. Dependerá del diagnóstico, tanto ciudadano como de los mismos actores políticos, determinar si estamos ante un simple resfrío o una enfermedad terminal.

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El Dínamo AM

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