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Opinión

Prevención “chilenizada”

Prevención “chilenizada” Prevención “chilenizada”

"Hacemos por lo tanto un llamado a las autoridades políticas, académicas y de la sociedad civil a avanzar en esta línea de trabajo para hacer de Chile un país diferente y que realmente está dispuesto a 'prevenir antes que curar'".

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Jefe de Programas de Fundación San Carlos de Maipo

A fines de Aaosto se celebró un seminario acerca de la exitosa experiencia de Islandia en la reducción del consumo de alcohol y drogas. A través de su programa “Youth in Island”, ex-autoridades y académicos de dicha nación presentaron cómo una iniciativa con foco en lo preventivo y basada en evidencia científica lograba importantes reducciones de consumo en la juventud, en un horizonte de 20 años.

Como Fundación San Carlos de Maipo no podemos sino celebrar la iniciativa y su contribución a poner la atención en lo preventivo, algo especialmente importante en un país como el nuestro, que gasta sólo 1 de cada 10 pesos del Presupuesto en esta temática y que además ha reducido en el último año los recursos destinados a este ítem en sus programas relacionados con prevención del consumo en escuelas.

Valorando la iniciativa, debemos poner algunos aspectos en consideración antes de abrazar esta propuesta. Primero, existen brechas significativas entre países como Islandia y Chile. La economía islandesa maneja un PIB per cápita de más del doble que el chileno, para una población cercana a menos de la mitad de la comuna de Puente Alto, en la Región Metropolitana. Esta situación se complejiza si consideramos que Islandia se ubica como el tercer país menos desigual del mundo, lista que tiene a Chile en el lugar 133 de 159. Esto nos permite entender que las dinámicas de exclusión que viven los jóvenes islandeses son completamente diferentes de las de sus pares en nuestro país. La implantación de un sistema como el islandés requeriría, entonces, de una adecuación a nuestra realidad, junto con una revisión de las brechas culturales entre ambos pueblos. En resumen, para hacerlo bien, habría que invertir tiempo en “chilenizarlo”.

Desde el 2014, Fundación San Carlos de Maipo ha estado adaptando y piloteando en Chile el sistema Comunidades que se Cuidan, el cual, como el islandés, está basado en evidencia y tiene foco en la prevención. Este programa fue creado hace más de 30 años por la Universidad de Washington y se encuentra implementado en comunidades de Estados Unidos, Australia, Europa y Latinoamérica.

La evidencia en Norteamérica (que incorpora también la realidad de la población latina) es contundente: comparado con grupos de control, muestra reducciones de hasta 32% en consumo de alcohol y 25% en comportamiento delictual en los primeros tres años de implementado el programa Comunidades que se Cuidan. Según los estudios de costo efectividad de la Universidad de Washington, por cada dólar invertido en este sistema, el Estado norteamericano se ahorra 5 dólares.

La Fundación San Carlos de Maipo ha trabajado intensamente en la adaptación del sistema a la realidad chilena. Creemos que programas basados en la prevención y en la evidencia científica pueden hacer la diferencia.

Hacemos por lo tanto un llamado a las autoridades políticas, académicas y de la sociedad civil a avanzar en esta línea de trabajo para hacer de Chile un país diferente y que realmente está dispuesto a “prevenir antes que curar”.

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