Domingo, 19 de mayo de 2013

Prevención primaria y factores protectores en el desarrollo de proyectos de vivienda social

vivienda uno

Sin duda, la localización y la calidad de las viviendas previenen el aislamiento y el abandono, “cualidades” de muchos condominios sociales que requieren “intervenciones quirúrgicas” ex-post cuando no hubo tratamiento preventivo.

Chile ha logrado reducir la carencia de viviendas desde un millón en 1990 a cerca de 450 mil en 2011. Los anuncios de miles de subsidios por entregar en los próximos años, incluyendo a las familias damnificadas por el terremoto del 27F, reducirán aún más el déficit habitacional cuantitativo. Sin embargo, en muchos casos esta medida no logra mejorar la calidad de vida de las personas que habitan los nuevos barrios.

De esta manera, se han construido en Chile centenares de condominios sociales que, una vez entregados a la comunidad, quedan abandonados a su suerte a menos que entren en la categoría de “barrios deteriorados”, “en riesgo” u otra similar. Las intervenciones a estas alturas son complejas y, por supuesto, mucho más caras.

Entonces ¿por qué no invertir antes de que esto ocurra? ¿Por qué no aplicar los conceptos de prevención primaria al desarrollo de viviendas sociales y barrios?.

Consciente de lo anterior y desde su creación, la Fundación Gestión Vivienda construyó una ruta base para desarrollar proyectos de calidad, junto a la comunidad: buena localización de los condominios para promover la integración social de familias vulnerables; diseños de calidad para las viviendas que aumenten, y no reduzcan, su plusvalía en el tiempo; y un trabajo focalizado en el Urbanismo Social, de manera que la entrega de la casa propia sea el inicio, y no el fin, del desarrollo sostenible de los nuevos barrios.

De esta manera, podríamos decir que la propuesta de la Fundación se ubica en el ámbito de la prevención primaria, para garantizar la buena salud de los barrios donde trabaja antes de que ocurra el deterioro.

Sin duda, la localización y la calidad de las viviendas previenen el aislamiento y el abandono, “cualidades” de muchos condominios sociales que requieren “intervenciones quirúrgicas” ex-post cuando no hubo tratamiento preventivo.  Sin embargo, los principales factores protectores se instalan en el barrio con el Urbanismo Social, fortaleciendo a las comunidades, inyectándoles inmunidad frente al deterioro.

Sentadas estas bases, la comunidad organizada continuará desarrollando obras de infraestructura comunitaria para su barrio, ampliando las viviendas de manera armónica, participando en actividades que les permitan relacionarse bien, tomar decisiones en conjunto, abordar problemas sociales comunes. En síntesis, el barrio tendrá un cuerpo saludable para enfrentar la vida en comunidad, integrada a la ciudad.

TemasRelevantes
Comparte

Otras columnas de Alejandra Ugarte