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¿Quién le pone el cascabel al gato?

¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Tengo la impresión que hace rato ya que los estudiantes perdieron el rumbo, infiltrados por movimientos ajenos a cualquier espíritu educativo. Es una lástima ver los mejores liceos de Santiago usurpados por sectores radicales, quienes sólo buscan el caos y la confusión pública.

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Cuentista y novelista chileno, con diversas publicaciones en Chile y el extranjero desde la década de los 90 hasta nuestros días. También es editor del sitio letrasdechile.cl y secretario de redacción de revista Proa. Miembro del Círculo de críticos de arte de Chile.Profesor y Magíster en Letras por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

A estas alturas, cuando el país está haciendo todo lo posible por hincarle el diente al tema de educación, las tomas de colegios y liceos comienza a tornarse completamente injustificada. Es hora de que los alumnos vuelvan a concentrarse en sus estudios. En muchos liceos emblemáticos, es una minoría la que toma el poder, privando a la mayoría su derecho al estudio.

Pero en Chile, hace tiempo ya que nadie se atreve a ponerle el cascabel al gato, por temor, hay que decirlo, a perder la anhelada popularidad para las urnas. Pero el principio de autoridad, debe volver a su sitio. De lo contrario, las sociedades no surgen, y pierden su sentido. Es inaceptable que los menores de edad se impongan por sobre la experiencia de los mayores.

El mayor deber de los estudiantes es estudiar, y hoy día ese deber a todas luces no se cumple. Se exige una mejor educación, cuando en verdad habría exigir alumnos predispuestos al estudio. Lo que no ocurre en medio de una sociedad inclinada a los facilismos de última hora, cuando hay que subir las notas a los alumnos para pasarlos de curso. Así las cosas, la situación se torna insostenible. Cabe preguntarse qué pasará con estos estudiantes en el futuro, cuando les llegue la hora de reemplazar en sus puestos de trabajo a los adultos. Vivimos una época de mucha complacencia, y mínimas exigencias estudiantiles. Son los niños quienes ahora manipulan a sus padres con sus berrinches.

Tengo la impresión que hace rato ya que los estudiantes perdieron el rumbo, infiltrados por movimientos ajenos a cualquier espíritu educativo. Es una lástima ver los mejores liceos de Santiago usurpados por sectores radicales, quienes sólo buscan el caos y la confusión pública. Si realmente se busca una educación de calidad, hay que comenzar por el principio, y el principio es el orden y la aceptación de una jerarquía de los valores del espíritu.

Las autoridades en estos momentos debieran hacer suyo el lema de Pedro Aguirre Cerda, si realmente están dispuestas a mejorar la educación en Chile, al margen de los dineros, que a mi juicio es otro asunto, harina de otro costal, como versa el diccionario del saber popular. “Gobernar es educar”, postulaba el emérito difunto. Porque es de suponer que la hora de las protestas estudiantiles terminó, tras la subida del nuevo gobierno y de los pasos que se siguen.

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