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REC: Apocalipsis

REC: Apocalipsis REC: Apocalipsis

Y así la película tiene un ambiente claustrofóbico, con la idea solapada del no retorno y del convertirse en un infierno del que no hay salida posible. Algo hay de la reciente Escape imposible, pero falta un elemento muy importante: la conciencia de que se está sobre un barco que es agitado por las olas (incluso entra en una tormenta).

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Profesor de Estado (Universidad de Chile), Doctor en Filosofía y Doctor en Materias Literarias (Universidad de Florencia, Italia). Se ha dedicado a la filología medioeval y humanista, dando especial importancia a Dante, Petrarca y Boccaccio sobre los que ha escrito numerosos libros y ensayos. Ha traducido al castellano textos de cronistas florentinos que vivieron en América en los siglos XVI y XVII. También ha publicado libros de historietas de dibujantes chilenos.

REC3 tenía por subtítulo Génesis y desarrollaba en una fiesta de bodas, que terminaba con todos sus participantes infectados y macabras expresiones de amor.

Ahora, con esta Apocalipsis, Jaume Balagueró vuelve a su antigua protagonista, la reportera Ángela (Manuela Velasco), sobreviviente del edificio donde empezó el horror. En esta ocasión se encuentra prisionera (junto con una anciana que escapó con vida de la boda y que sirve de nexo con la película anterior) de unos científicos que la llevan en un barco sin destino preciso.

Allí están también dos policías que intervinieron en el desalojo del inmueble, de los que también se sospecha que pueden estar infectados.

Y así la película tiene un ambiente claustrofóbico, con la idea solapada del no retorno y del convertirse en un infierno del que no hay salida posible. Algo hay de la reciente Escape imposible, pero falta un elemento muy importante: la conciencia de que se está sobre un barco que es agitado por las olas (incluso entra en una tormenta). Hace años vi una película que era genial en ese sentido: El buque-faro, del polaco Jerzy Skolimowsi (1985) en ella, un lápiz rodaba rítmicamente por el suelo.

Si bien es cierto que Ángela podría llevar dentro de sí al peligroso parásito (al estilo de Sigourney Weaver en Alien3), ciertas secuencias me trajeron el recuerdo de una película que vi a fines de los años ’80, protagonizada por Joanna Pacula. Se llamaba El beso y, en ella, por un conjuro de magia negra, una maldición se trasladaba de tía a sobrina y por vía oral. Algo de eso hay también en Rec4.

Este cuarto acto se diferencia de los anteriores por varias razones. El “rec” no es permanente, sino que aporta información sólo en un cierto momento del relato. El resto de lo que ocurre es en directo y ello la hace adrenalínica. Otro elemento novedoso es la música, que tiene un sonido envolvente. Y, sobre todo, ya no se trata de un ambiente obscuro que se descubre gracias a la cámara: el peligro se presenta a plena luz y se tiñe de los estilemas del cine de muertos vivientes, como los filmes de George A. Romero y Guerra Mundial Z.

Los efectos especiales y el suspenso dan a este filme un perfil de entretención, que no busca plantear problemas filosóficos ni antropológicos. Es sólo terror y, pareciera ser, que este filón todavía no se ha agotado. Al menos, a juzgar por la última escenas antes de que se termine la cinta.

([Rec]4, España 2014)

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