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Salir de la consigna: una buena forma de partir

Para algunos sectores, la búsqueda de una causa única para cada uno de los problemas que nos aquejan como país, se ha convertido en una especie de deporte nacional. Así, es posible vincular los  problemas a un único factor, justamente a ese que más nos molesta, ignorando quizás variables mucho más influyentes e incluso desestimando cualquier crítica racional al respecto. Más bien, prefieren un juego de consignas y “de guata”.

Si durante gran parte del año pasado el lucro era el culpable de todos los problemas de la educación -no lo eran los malos profesores ni su nula evaluación, tampoco que hubiera una baja inversión en la educación pre-escolar, menos el esfuerzo que los mismos estudiantes ponían-, ahora el causante de todos los problemas de representación es el famoso binominal. Pero, ¿Cuánto de culpa tiene este desconocido sistema? De todas las autoridades que escogemos por votación en el país, ¿Cuántas se eligen a través del binominal?

Presidente, senadores, diputados, alcaldes y concejales son los cargos elegidos por votación popular a nivel nacional. El sistema binominal se aplica únicamente para senadores y diputados. Entonces, de un total de 2.634 autoridades, sólo 158 -un 6%- son electas por este sistema. ¿Significa entonces que no puede ser cuestionado? Por supuesto que no, pero plantear que toda crisis de representación política radica en el binominal, es tan grave como considerarlo incuestionable.

El problema que existe hoy en día respecto de la información no es de cantidad, sino de calidad. Con una producción continua de información, los titulares han pasado a ser toda la noticia, mientras que el desarrollo de ésta, cada vez se reduce más; los 140 caracteres de Twitter y los estados de Facebook se convierten en las principales fuentes de información, las encuestas se han convertido en los nuevos “plebiscitos” y -si bien no son vinculantes- cada día conducen más la agenda nacional.

Ayer lunes se promulgó finalmente la ley que establece la inscripción automática, incorporando a más de 4 millones 500 mil chilenos al padrón electoral, de los cuales la gran mayoría son jóvenes. ¿Qué buscan estos nuevos electores? ¿Qué buscarán también los actuales?

Es de esperar que estos nuevos y antiguos votantes, en especial los jóvenes, le exijan la calidad necesaria a esta llamada sociedad de la información. Que no se queden con la encuesta que pregunta: ¿Está a favor de eliminar el lucro?, sino que la contrasten con una del tipo: ¿Si existiera un colegio con fines de lucro que tuviera buenos resultados, le parecería no poder tener la opción de escogerlo? Probablemente los resultados serían diametralmente distintos.

Se señala que los jóvenes sólo exigen derechos y nada hablan de deberes. Salir de la consigna y pasar a un verdadero debate de ideas, puede ser una buena forma de partir.

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