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Opinión

Salvando el partido en el alargue

Salvando el partido en el alargue Salvando el partido en el alargue

La FIFA de la justicia electoral salvó en el último minuto a la Nueva Mayoría. Pero todavía no es momento de celebrar. Aún queda el alargue de este partido. Si son capaces de realizar un mayor número de primarias que Chile Vamos, la Nueva Mayoría habrá logrado dar vuelta el partido y anotarse un triunfo democrático importante.

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Licenciado Ciencias Políticas Universidad Diego Portales y Master en Políticas Públicas de Brown University. Director Ejecutivo de Plural Chile y profesor asociado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Diego Portales.

En el fútbol los reclamos van a la FIFA. En el mundo electoral, es el Tribunal Calificador de Elecciones – TRICEL – a quien hay que dirigir los reclamos. En este caso, el TRICEL le dio el favor a los partidos de la Nueva Mayoría. A pesar de las desprolijidades, acusaciones cruzadas y apremios por el poco tiempo que queda, tendremos primarias legales para los dos bloques políticos.

¿Es una buena noticia? Por supuesto. Frente a la posibilidad de que la coalición de centro-izquierda terminara eligiendo a sus candidatos a través de encuestas o primarias “convencionales”, que hayan sacado adelante el partido en los descuentos es el menos malo de los resultados para los electores y la democracia.

A la hora de comparar una primaria “legal”, en donde el Servicio Electoral actúa de árbitro, fija reglas del juego (gasto y publicidad) y aplica sanciones, con una primaria “convencional” en donde son los propios partidos políticos los que fijan las reglas y deciden sobre posibles sanciones, la opción es clara. No nos olvidemos del curioso ensayo de las primarias presidencial de 2009 entre Eduardo Frei y José Antonio Gómez para determinar el candidato de la Concertación.

Es precisamente por eso que el fallo del TRICEL es una buena noticia.

Pero aún resta por saber en cuántas comunas la Nueva Mayoría aplicará primarias legales. Y en esto, la vara que dejó Chile Vamos es por decirlo menos, bastante baja. De las 345 comunas que componen el país – y por tanto zonas donde potencialmente se podrían haber aplicado primarias, Chile Vamos decidió utilizar este mecanismo democrático en tan solo 43 comunas, que en total representan el 13% del padrón electoral del país.

Y del total, solo 3 de estas comunas son capitales regionales (Arica, Iquique y Concepción). Descontándolas del cálculo, nos quedamos con que en promedio, en las comunas donde se harán primarias de Chile Vamos, el universo de potenciales votantes es de 36 mil personas (solo para tener una idea, en Punta Arenas pueden votar 116 mil personas).

Pero además, en estas 43 comunas seleccionadas, curiosamente los alcaldes en ejercicio no pertenecen a las filas de Chile Vamos. Al buscar la militancia de los alcaldes a los cuales la derecha buscará competirles con primarias, nos damos cuenta de que la gran mayoría son independientes. Y el resto – lógicamente – son todos alcaldes de la Nueva Mayoría.

¿Y qué pasará en el resto de las comunas? No lo sabemos. Al parecer, Chile Vamos optará por utilizar encuestas en las comunas más complejas. Si hay algo poco democrático para elegir un candidato es una encuesta. Dado que no sabemos a cuánta gente encuestarán, en qué partes de la comuna se aplicarán o bajo qué método, las encuestas son un mecanismo muy peligroso para dirimir la elección de un candidato.

Queda claro entonces que la vara de las “primarias con pinzas” que dejó Chile Vamos no es muy alta. En términos electorales esto quiere decir que deberían buscar como mínimo competir en 43 comunas. Idealmente, la competencia no solo debe ser contra el adversario. El objetivo de las primarias es precisamente fomentar una sana competencia al interior del equipo, para que luego el candidato más fuerte sea capaz de tener un buen desempeño electoral.

La vieja máxima “el que tiene, mantiene” es algo que el espíritu de las primarias busca erradicar de nuestro sistema. Y por lo mismo uno debería esperar que una vez asumido el error de inscripción y posterior perdonazo, la Nueva Mayoría estará a la altura de las circunstancias y celebrará primarias abiertas y competitivas en un considerable número de comunas.

La FIFA de la justicia electoral salvó en el último minuto a la Nueva Mayoría. Pero todavía no es momento de celebrar. Aún queda el alargue de este partido. Si son capaces de realizar un mayor número de primarias que Chile Vamos, la Nueva Mayoría habrá logrado dar vuelta el partido y anotarse un triunfo democrático importante.

De lo contrario, si decide aplicar la lógica de “primarias con pinzas” de Chile Vamos, la ayuda del TRICEL en el último minuto de poco le servirá para salvarse de la pifia que le propinará la galería.

En estos momentos, la pelota está en los pies de los presidentes de la Nueva Mayoría. Veamos qué táctica usarán para tratar de ganar el partido.

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