Martes, 21 de mayo de 2013

Santa Canuta: Mandamientos, no juzgarás

97212619

Es muy satisfactorio mirar para atrás y ver lo lejos que quedaron esos imbéciles que fueron parte de una etapa en algún momento de la vida. Digo imbéciles, porque realmente lo fueron.

Es muy satisfactorio mirar para atrás y ver lo lejos que quedaron esos imbéciles que fueron parte de una etapa en algún momento de la vida. Digo imbéciles, porque realmente lo fueron. Esos especímenes que aparecen sin ser llamados, a puro cagar a fuera del tiesto, pero sin duda a dejar lo que cursimente llamamos una “enseñanza”.

Me acordé de mi experiencia con uno de estos engendros, luego de conversar con una colega de la oficina que me contó su actual historia con un imbécil. Ex pololo desde hace un mes que la engañó y que además se dio el lujo de contarle el detalle de su infidelidad, y cuando digo detalles estoy hablando de forma literal. Como suele pasar algunas veces, ella lo perdonó y comenzó a quedar la cagada (celos y la locura mental que eso conlleva). Ella y él están inmersos en un mundo vicioso del volver y terminar del cual muchos han pasado. Él a veces le dice que no sabe si la ama, y luego le dice que está loco por ella y que no lo deje. Ella, siempre sabiendo cuál es la opción más correcta, sigue tomando la que cree le dice su corazón aturdido, la incorrecta, seguir con él.

¿Qué piensa el resto? Claramente que es una tonta. Pero no. Puede que esté muy equivocada, sin embargo, nadie (absolutamente nadie) puede decirle qué decisión tomar. Hablarle a un corazón aturdido es como hablarle a un alcohólico sobre su adicción. Oídos que escuchan, pero razón que no entiende, ni persona que reacciona. Basta con dar la opinión y no juzgar.

Pensarán que estoy loca, pero es verdad. Cada uno sabe cuándo hacer las cosas, y a veces es necesario tocar fondo, perder parte de una dignidad que en ese minuto no interesa y no encontrar otra salida hasta por fin decir adiós a ese amor enfermo. Así de complejo, pero así de simple también. No sabemos si algún día estaremos del otro lado, y creo que como yo estuve de ese lado tenebroso, es que logro entender y empatizar con esas personas en sus errores. Criticar es casi lo mismo que cagar fuera del tiesto, lo único que hace es tirar mala onda e involucrarse en algo que, objetivamente no nos compete, la vida de otra persona, por más amigo/a o familiar que sea. Te escuchó y entendió, pero ya sabrá cuando actuar. Be patient.

Comparte

Otras columnas de Javiera Gajardo