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Opinión

Santiago, su primera ruka y el compromiso con la interculturalidad

Santiago, su primera ruka y el compromiso con la interculturalidad Santiago, su primera ruka y el compromiso con la interculturalidad

Celebrando la creación de la Ruca Lawen de Santiago, esperamos que la interculturalidad de estos espacios sea abrazada por los vecinos, los educadores, trabajadores, estudiantes y por todos quienes podemos crear un mayor rescate a nuestras raíces, el lugar ya existe.

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Periodista de la Universidad Católica del Norte, activista digital y ciclista, estudió Democracia y Buen Gobierno en la Universidad de Salamanca, hoy es Coordinador General de la ONG Agenda Laica.

La ruka, así como cualquier casa bien construida y con sólidos cimientos, da el inicio a un un proyecto que genera historia entre quienes la habitan, su entorno y todos quienes se sientan acogidos a ella. En este caso la Ruca Mapuche Intercultural Lawen, inaugurada en este mes de Septiembre en el Parque O’Higgins y precisamente para el día de la Mujer Indígena, se suma a otras más que ya hay en la Región Metropolitana, siendo la primera de la comuna de Santiago, lo que nos llena de orgullo por el aporte y las expectativas que genera en nuestra comunidad.

Como saben, Santiago no fue fundado, sino refundado sobre varios asentamientos incas y mapuches en el valle del Mapocho, fueron sus propios habitantes originales que recomendaron la isla que se hacía entre los dos brazos de este río para ubicarla al lado del cerro Huelén, y no sólo por el agua, sino porque también había una relación georreferencial y astronómica con los cerros que la rodeaban. Que una ruka se instale en Santiago, no es más que una vuelta de mano a nuestro pasado.

La ruka que busca potenciar el Programa de Medicina Intercultural que se realiza en los consultorios, es una oportunidad que ofrecerá muchos más, ya que además de la cosmovisión mapuche y la educación de su cultura, no es un espacio exclusivo de este pueblo, sino que para todos los pueblos indígenas, siendo una escuela abierta a nuestras raíces.

En base a la interculturalidad, a ese espacio donde se intercambian experiencias y conocimientos, el proyecto nos abre la puerta a una comprensión más multicultural de lo que es la sociedad hoy en Chile y a los compromisos de inclusión que debemos tener con nuestros pueblos, ya que desde lo material, como lo es la construcción de una casa, queda la puerta abierta para otras iniciativas, entre ellas el aprendizaje de mapuzungun o mapudungun, que no es parte oficial de la educación de nuestros colegios, pero que va generando interés, ya iniciativas en redes sociales y Web como Kimeltuwe no sólo nos demuestra que muchos quieren aprenderlo, sino que es una enseñanza que se aleja de la traducción, ya que es el significado de cada palabra, un enlace a la comprensión de la naturaleza en una sintonía de cosmovisión ancestral, así es la cultura mapuche, sólo que muchos la ignoran por desconocimiento.

Siendo más multiculturales, y abriendo estos espacios de educación, podemos llegar a otros logros que nos aseguren mayor respeto y tolerancia. No por menos en el año 1993, la comuna de Santiago tenía alrededor de 15.955 habitantes mapuche sobre los catorce años, cifra superada en la región por las comunas de La Florida (28.339) Maipú (20.958) Puente Alto (20.596), Peñalolén (17.692) y La Pintana (16.431).

La cantidad de habitantes mapuche en la región, y sumado a la de otros pueblos, nos dice que una ruca es poco por comuna, pero que al ser una cultura tan “awinkada” o absorbida por la chilena, pasa inadvertida como necesidad intercultural.

Sumado a lo anterior, nos damos cuenta que nuestro calendario también es egoísta y hostil, ofrecen muchos feriados que ya no tienen atractivo popular y tampoco significan algo en sus habitantes, están occidentalizados y obsoletos, por lo que deben ser revisados para dar espacio a otros como Wetripantu, del que también lo hablamos en otra columna de opinión en El Dínamo, porque seguimos creyendo que es una fiesta que más nos une, que separa.

Celebrando la creación de la Ruca Lawen de Santiago, esperamos que la interculturalidad de estos espacios sea abrazada por los vecinos, los educadores, trabajadores, estudiantes y por todos quienes podemos crear un mayor rescate a nuestras raíces, el lugar ya existe.

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