Miércoles, 19 de junio de 2013

Se acaba el tiempo

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¿Qué debe suceder para alcanzar un acuerdo en materia de Presupuesto? Educación 2020 considera urgente una nueva oferta del Gobierno, que elimine las falencias de la actual propuesta y logre transformar este Presupuesto en el primer paso de un proceso que reformule el sistema educativo.

La Ley de Presupuestos tiene tiempos de discusión acotados y una normativa que dificulta la capacidad de negociación. Si antes del 30 de noviembre no se logra un acuerdo, el próximo año los recursos disponibles serán los propuestos por el Gobierno, sin considerar las modificaciones presentadas por los parlamentarios en estas semanas de trabajo.

Si finalmente el Presupuesto es rechazado, el 2012 se administrarán los mismos recursos que el año 2011.

Es por esto que preocupa el desarrollo que ha tenido la discusión presupuestaria en el Parlamento, la que desde su inicio, ha sido especialmente compleja. La Cuarta Subcomisión Mixta (primera instancia encargada de discutir la Partida Educación) rechazó algunos programas y presentó indicaciones a varios otros.

En la etapa legislativa siguiente, la Comisión Mixta optó por rechazar la Partida completa, a la espera de la propuesta del Gobierno. Sin embargo, la oferta del Ejecutivo no satisfizo las demandas planteadas por la oposición, motivo por el cual el Presupuesto de Educación también fue rechazado por la Cámara de Diputados.

Como puede observarse estamos frente a un escenario complejo, a sólo una semana del plazo estipulado para despachar la Ley. Sin embargo, aún existen espacios de negociación, instancias donde pueden abrocharse acuerdos que hagan posible la aprobación del Presupuesto para Educación antes que el proyecto sea discutido en la Sala del Senado.

¿Qué debe suceder para alcanzar un acuerdo? Educación 2020 considera urgente una nueva oferta del Gobierno, que elimine las falencias de la actual propuesta y logre transformar este Presupuesto en el primer paso de un proceso que reformule el sistema educativo.

Los recursos que hoy se discuten tienen su foco en Educación Superior pero no responden a las demandas estudiantiles, son insuficientes para avanzar en el fortalecimiento de la educación pública, en el mejoramiento de la calidad de la enseñanza escolar, y en la cobertura con calidad de la educación parvularia.

Es cierto que los problemas más profundos del sistema no pueden resolverse en esta Ley de Presupuestos. Sin embargo, hoy se está desaprovechando una oportunidad única para destrabar el ambiente y alcanzar acuerdos que esbocen posibles soluciones al conflicto estudiantil.

Cuando estamos ad portas de grandes definiciones a discutirse en los proyectos de ley que tratarán sobre la institucionalidad de la educación y una nueva carrera docente, parece no haber una disposición real por parte del Gobierno para reformular el rol del Estado en la educación del país. Es de esperar que esta situación cambie y en los próximos días nos enteremos de noticias más alentadoras.

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