Domingo, 19 de mayo de 2013

Segundo tiempo: Jugar, jugar, jugar

PAREJA JUGANDO

Pertenezco a una generación en que se valoraba la virginidad, el matrimonio, ojalá para toda la vida, se hacía el amor, no se tenía sexo. Nosotras no sabíamos de sexo, ellos nos debían enseñar, como si ellos fueran unos maestros solo por ser hombres, pobrecitos.

Pertenezco a una generación en que se valoraba la virginidad, el matrimonio, ojalá para toda la vida, se hacía el amor, no se tenía sexo. Nosotras no sabíamos de sexo, ellos nos debían enseñar, como si ellos fueran unos maestros solo por ser hombres, pobrecitos. Ni hablar de tener sexo solo por placer, tomar la iniciativa, experimentar, jugar y hacer del acto sexual un momento de disfrute total. A pesar de ser una mujer siempre dispuesta a aprender en esta materia, inevitablemente cargaba con las enseñanzas de mi generación. Sin embargo  en un momento sentí que esto no estaba bien, que me estaba perdiendo de algo importante y decidí salir en su búsqueda. Esta inquietud me llevó a averiguar, a informarme y  a cuestionar la enseñanza que había recibido. No ha sido un camino fácil, he debido superar barreras religiosas y culturales, pero ha valido la pena.

Lo primero que concluí es que el placer sexual es un derecho, que no es una frivolidad  y que tiene un rol significativo en una vida realizada. Sentirnos bien nos hace bien. Lo segundo que concluí es que el sexo se aprende. No es una habilidad innata sino adquirida y que está determinado por la cultura en la que nos tocó vivir y formarnos.  No es un acto natural tipo película “Laguna Azul”, el solo hecho de que dos cuerpos se unan en una relación sexual no es sinónimo de placer. Nadie nace sabiendo y la madurez también puede hacer a las personas más sabias a la hora de un encuentro sexual. No existen guiones para hacer bien el amor, todos diferimos entre sí de acuerdo a nuestros gustos y preferencias, pero existen algunas claves esenciales. La variedad, la imaginación, el sentido del humor  y la capacidad de jugar, jugar y jugar. Si queremos un sexo más placentero permitámonos agregar variedad a nuestra actividad sexual, salir de la rutina, juguemos. Siempre hay cosas nuevas por descubrir, afrodisíacos, masajes con cremas y aceites con sabor, juguetes sexuales, lugares especiales para encontrarse, posiciones que no hemos experimentado, partes de nuestros cuerpos que no hemos descubierto, fantasías pendientes por realizar, en fin, un mundo por descubrir entre las sábanas. Pero  por favor que la rutina no nos mate y nos convirtamos en amantes en desuso.

RITUAL SECRETO
(Orietta Lozano, Colombia)

Amante mío, estoy desnuda, más fresca que el agua azul
para tu noche de amor.
Cada extremo de mi boca,
cada esquina de mis miembros
se apresuran como ágiles peces
hacia tus tibias aguas.
Amante mío, yo deseo la mordedura de tus dientes
y me encamino temblorosa hacia cada uno de tus dedos,
me detengo a mirar tu cuerpo a través de oscura cerradura
e incontenible deseo se posa en mis húmedos senos.
Por tí se escapa la sequedad de mi boca,
mi mirada de brújula perdida en tus rincones,
floto voluptuosa en tus profundas aguas
y me abro como flor nocturna a tu plácida noche.

 

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