"Llega la embajadora de Japi Jane. Tiene pinta de vendedora de seguros, falda gris tubo, blusa clarita, zapato medio taco. Compuesta, abre una enorme maleta rosada".

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“Regar la plantita, podar la plantita, abonar la plantita. El matrimonio no puede ser una semilla arrojada al viento al estilo maleza que crece como puede, NO, es una plantita que necesita atención y yo encontré la mejor, a domicilio y personalizada: Japi Jane, juguetes para grandes. ¡Anímate, mañana voy a hacer un tecito en mi casa con amigas necesitadas y con una de las embajadoras Japi Jane que vendrá con su maleta repleta de  vida para nuestros matrimonios!”.

Luego de escuchar la arenga de mi amiga Gracia, no me ofendo por la clasificación de amiga necesitada y le pido a Pedro que haga el turno porque a esa hora tengo panorama.

Pedro pone cara de “¿Por un tecito me vas a clavar con el turno?

- NO es un SIMPLE tecito. Te conviene. El fin de semana te voy a impactar.

Llega la embajadora de Japi Jane. Tiene pinta de vendedora de seguros, falda gris tubo, blusa clarita, zapato medio taco. Compuesta, abre una enorme maleta rosada y empieza a sacar la “bolita anal”, el “patito masajeador”, el “o yeah súper anillo”, el “lazo erector”,  el “látigo de gamuza”, el “o wow súper anillo”, el gel “cosquilla de placer”…

La Gracia y las demás se vuelven locas, tocan, huelen, preguntan y la embajadora habla de glande, vagina, punto G y clítoris como si estuviera hablando de rentas vitalicias, ventajas del APV e hipotecario flexible.

¡Esto es lo máximo! Se abre ante mis ojos un mundo de posibilidades, pero hasta el momento sólo atino a zampar todos los tapaditos queso- jamón. La Gracia compra un calzón con vibrador que tiene un control remoto para “él” y grita en llamas. “¡Va a ser el mejor matrimonio que haya ido en mi vida!”.

Las dos estamos invitadas, ojalá que no nos toque en la misma mesa.

La Clarita compra un vibrador impactante ¡hasta con pájaro carpintero incluído! La Paula y la Sofía, disfraces y lubricantes. Yo opto por el patito. Un lindo patito rosado con boa de plumas. Nice, y según la embajadora, “muy eficiente”.

Fin de semana. Matrimonio. Por supuesto, nos toca en la misma mesa que la Gracia. Pedro no entiende por qué ella está con ataque de risa, él marido con cara de psicópata y yo con tanta tos repentina (cada vez que el marido aprieta el control remoto hay un ruido de aparato vibrador que me pone demasiado nerviosa).

En la pista de baile, mientras la Gracia da vueltas gimiendo, le cuento el secreto del tecito y agrego con cara de muy caliente: “Prepárate para la sorpresa de esta noche”.

Llegamos a la casa a las 9 pm. Señora Gladis nos recibe orgullosa como nunca.

- Los monstruitos ya están dormidos. Les di una tina de dos horas. Se entretuvieron mucho con el patito bueno pa’ nadar. ¡Cómo mueve la colita! Se los quité eso si pa´ que se fueran a acostar, más lo que la revolvieron con el pato. Les debiera comprar otro, uno pa´ cada uno.

Diciendo esto, señora Gladis pone en mi mano al “patito masajeador eficiente” con su boa empapada, unas plumas dibujadas con lápiz pasta, sin pilas y con peluca de plasticina.

Nos espera una noche de sexo tradicional. El misionero.

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